Pasaban las semanas, que divertido me resulta dejar los pedazos de carne ensangrentados después de una buena sesión de travesuras. Aunque reconozco que debería controlarme, sino tendré que volver a mudarme y no tengo demasiadas ganas. Los vampiros solo podemos alimentarnos de sangre fresca, pero eso no nos limita a otros placeres como dije en otra ocasión. Esta vez me encontraba en mi habitación, escuchaba un tema de Bauhaus, Bela Lugosi´s Dead... Magnífica voz de Peter Murphy, me deleitaba con esa voz humana tan deliciosa; mientras el humo del porro que fumaba ascendía creando formas fantasmagóricas hacia el techo. Entorné los ojos y observaba en la mesita la luz de las velas. Era evocador y a la vez propicio para revivir recuerdos del pasado.
Me he pasado gran parte de la vida durmiendo, la respuesta es porque realmente llegó un momento que los tiempos no me causaban motivación. Pero en este nuevo siglo las cosas son muy diferentes. El mundo cambia súper deprisa. Antes para un avance había que esperar que uno que llamaban loco inventara algo, ahora en cambio todo va por empresas y gran parte de lo novedoso lo crean los asiáticos, muy majos pero no son de mi gusto, saben a listo. A lo que iba, me hace recordar el humo y la luz mortecina de las velas en la plena oscuridad... Recuerdo antes de tener un largo sueño de muchos años, antes de entrar en aquella mugrienta cripta; situaros en el siglo XIX, me encantó una de las noches en un lugar de Paris. Aún existe en la actualidad ese local que no diré el nombre, era una especie de burdel muy fino, con habitaciones con mesa para tomar algo bien decorado y con grandes espejos para ponerme mucho más mientras veía lo que hacía. Si lo recuerdo bien, iba una pareja conmigo, querían probar algo nuevo por aquellos entonces era mi primera noche en aquel sitio de perversión. Era una fulana de lujo ciertamente, quería saber lo que era moverse entre el lujo y degustar la sangre burguesa, antes había más fineza que ahora. Me gustaba realmente aquel mundo ya anticuado.
Era una pareja joven, muy guapos los dos, refinados y perversos. Generalmente para la época estaban mal vistas las prácticas liberales, por eso el local que hoy en día es realmente una cafetería antes hacía creer que era eso. Pagaron bien la suite que era una individual bastante grande en el piso superior, entonces aparecí yo de entre las sombras, encorsetada realmente era llamativa sin necesidad del poder que me otorgaba la sangre. Olían ambos a sadismo, pude leer en sus mentes la corrupción, me asaltaban miles de pensamientos lascivos de la pareja.
-Enchanted...- Dije postrándome a ambos. -Seré vuestra meretriz por esta noche.- Mi sonrisa los encandiló, el chico tenía una mirada profunda de expresión seria y ella era una especie de serpiente con ganas de enroscarse.
-Estamos deseando probar tu experiencia. ¿La estancia está equipada con todo?- Dijo el joven con ímpetu.
-Oh si mesié, todo lo que usted desee se encuentra aquí, recuerde que es el mejor lugar de París. Y es mi primera noche y da la casualidad que mi primer servicio, pero no por ello carezco de experiencia. No olvidareis esta noche en vuestras vidas os lo prometo. Mi nombre es Blossom Nervié. Síganme.-
No se cuantos nombre he adoptado a lo largo de los siglos, llega a ser aburrido.
Ascendimos a la planta superior y les mostré la habitación con todo al detalle, el espejo del fondo, la mesita de las bebidas y la cama redonda con ese aire victoriano característico. El se quitó la chaqueta y ella rápidamente estaba casi preparada, podía notar el flujo de su sangre corriendo fuertemente por sus venas. Era evidente que estaban excitados. Yo dejé caer la bata de cola de gasa que ocultaba mi liguero y corsé de encaje. Mi cuerpo pálido les impresionó, en ese instante me puse a la defensiva, pero vi cierta fascinación en sus rostros seguida del morbo.
Me recosté en la cama como una pantera y la chica se acercó a mi acariciando con sus uñas mi espalda hasta que se acostó junto a mi mientras el chico se sentaba en una silla contemplando la escena. Besaba la boca de la chica, era dulce como un néctar. Empezamos a entrelazarnos recorriendo nuestros cuerpos. El mío era frio y la chica hacía esmeros por calentar un cuerpo muerto. Más tarde se sumó a la fiesta el caballero, me sometió mientras apoyaba mis manos en el espejo, su joven pareja recorría con su boca mi cuerpo que no sudaba pero si sentía. Me ofrecieron champán pero me negué, les di el gusto a ellos dejando caer el líquido dorado en ambas bocas desde la mía. Luego añadieron a mi boca una mordaza mientras me ataban y jugueteaban con mi diamantino físico.
-Eres tan bonita Blossom...- Dijo la chica mientras notaba el roce de sus labios en mi oído.
Notaba crecer los colmillos en mi boca, mi hambre crecía a pasos agigantados, ese olor tan irresistible. Empezó a despedazarse la mordaza entre mis colmillos, cuanto más me excitaba mas se alargaban al igual que los pezones. El chico me puso una silla de montar hípica y dejo caer relativamente el peso mientras me azotaba con una fusta, le dije que echara todo su peso sobre mí. Así lo hizo con cierto reparo por hacerme "daño". Se sorprendió como mi espalda no se dobló lo más mínimo. Me excité hasta el punto de que mis uñas se clavaron literalmente en el cristal y arañaron todo el espejo. (Queridos lectores humanos, hoy día en París existen dichos arañazos en el espejo, no diré el nombre del local, pero allí estuve hace mucho tiempo).
Vi el reflejo de las caras de sorpresa de ambos, el miedo empezó a generarse en sus expresiones. Sonreí mostrando las dagas blancas de mi boca. El hombre de un salto intento salir por la puerta, pero ya me encontraba allí y de un bofetón lo lancé a la cama. Quedó inconsciente y la chica se arrinconó al fondo de la cama mientras me desplazaba a ella a gatas, con una sonrisa francamente aterradora.
-Vamos a jugar señorita adinerada, ¿Sabes que las relaciones de este tipo son pecado mortal? Tranquila que no seré yo quien te juzgue, soy lo más parecido al diablo. Vamos a pasarlo bien.-
Me posé sobre ella y la besé mordiéndole la lengua haciéndola sangrar mientras sus manos se agarraban fuertemente a las sábanas. Le arranqué la lengua y la metí en la boca de su esposo y cuando despertó empezó a escupir y a vomitar. Lo sujeté con fuerza y con las uñas le hice un buen corte. Empecé a beber mientras oía los sonidos guturales de su joven y muda esposa. Era sabroso, comencé a masturbarme con la sangre y los até a ambos. Luego coloqué uno encima de otro y amarré la mano de ella con un cuchillo sobre el estomago de su pareja. Umm me gusta la perversión sobre todo si la muerte está presente. Conforme mas intentos hacía por desprenderse de él más lo lastimaba.
-Dulces sueños hermosos humanos.- dije con un tono cariñoso mientras la sangre me goteaba por la barbilla.
Cogí el dinero y objetos de valor para financiar mis caprichos y abandoné el lugar.
-Joder me he quedado dormida. Opio, esta mierda coloca. !Maldita sea tengo hambre, sólo sueño con comida...!-
P.D. Pronto tendréis más noticias mías queridos humanos... Besos de Lady V.


Madre mía me has hecho estremecerme, convinacion perfecta. :P:P:P:P Sadismo, sexo, sangre, muerte y referencias góticas... madre esto promete!!!
Bloody kisses (k)