Acosado de pensamientos de perdición y de momentos de condena sin redención posible. Un sentimiento decadente escrito tantas veces por almas corrompidas por la tristeza. Esa fiel compañera que nos aguarda; algunas veces latente y otras de manera silenciosa. Buscando un camino hacia una luz dentro del cubículo mental en el que me encuentro, apresado por el pasado, sentimientos inconexos del presente y un incierto futuro.

En la perpetua lucha nocturna de viejas quimeras que muestran su rostro más amenazador. Bañado en mi sudor enredado en la telaraña del sueño incesante,  sobresaltado, carente de defensa ante el terror que me acecha cada vez que descanso. Sentirse extraño bajo los influjos de la mente, como un mundo retorcido, carente de color que se traga poco a poco cada espacio de vida. Raro, diferente si quieres, pero es lo que soy un cumulo de retorcidos pensamientos. Veo las horas pasar muchas veces, en la inopia del tiempo pasado y el que queda por trascurrir. Piel tersa pero con algunas canas, juventud pero no irracionalidad... Corazón enmascarado, siempre pendiente de aquello que me hace vibrar, pero nada motiva la maquinaria, el hastío como fertilizante de mi jardín olvidado. Ya no crecen flores, las pocas que quedan están secas, muertas para siempre. No pienso trasplantar nada con mi sangre, se que no se alzará, que no me amara como creador. El sentido de una creación que intenta contentar sobre pantallas luminosas a mentes ansiosas de un mundo diferente, en este caso, oscuro. En primer lugar palabras mías que me desatan un nudo de grotescos pensamientos hundidos en una oscura ciénaga y por último vosotros lectores que sois el juicio final...  Gracias.