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El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror

17 Febrero 2009

Dhampyr: Destellos en la oscuridad (III Parte)

 

Enfrentándome a mis propios temores, mientras sigo el camino de la bestia que acecha en las sombras. Las ramas de los árboles se alzaban como brazos raquíticos en la época otoñal que empezaba hacerse notar, es la muerte parcial de la naturaleza. La vida duerme bajo un manto oscuro y apagado. Me bajé de la montura de mi corcel, con las botas mojadas por el paso del rio me agaché para tomar un sorbo de agua que no me sentaba del todo bien. Conforme más tiempo pasaba más me costaba asimilar los alimentos naturales. Mi condición oscura dominaba poco a poco mi ser, algunas veces no tenía fuerzas para resistir, pero un recuerdo grabado en mi mente me hacía seguir siendo lo que soy. La venganza, mi continua búsqueda de esas criaturas sin escrúpulos. 

Un sonido de pisadas suaves llegó a mis finos oídos, el ruido que producían las ramas secas que calculé a varios metros de mí. Mi visión podía transformarla a mi antojo pudiendo ver más allá. De un salto me coloqué sobre la rama alta de un árbol persiguiendo el sonido, aquella criatura con respiración agitada intentaba escapar, su corazón palpitaba compulsivamente; mi velocidad me hacía invisible prácticamente ante los ojos humanos. A los pocos segundos contemplé su cuerpo caliente y sudoroso por la carrera. Era una niña de cabellos oscuros atemorizada por mi presencia, desaparecí y me materialicé justo delante apoyando mi pesada cuchilla en uno de mis hombros. La contemplé, podía oler el miedo que desprendía por cada poro de su fina piel. Su fragilidad me resultaba tentadora pero deseché algunos pensamientos oscuros. Me acerqué viendo como ella retrocedía por cada paso de los míos.

-No temas- dije -No voy a hacerte daño.

Después de varios segundos tragó saliva y de sus labios salieron unas palabras, mi capacidad  las reflejaba en mi mente.

-Sé lo que eres, tienes que alimentarte y por ello me has perseguido para matarme.-

-Si hubiera querido matarte ya lo habría hecho ¿no te parece? -

Bajé el arma clavándola pesadamente en la tierra, sobresaltó mi acción a la joven. Puse una postura relajada que enseguida hizo bajar las pulsaciones de la niña que enarcó las cejas en un gesto de sorpresa. Me apoyé junto al tronco de un árbol cercano y con la palma de la mano le hice un gesto de tranquilidad. La chica se acercó y empezó a relatarme el porque estaba en el bosque. Sus palabras atenazaron mi oscuro corazón, según su relato ella llevaba dos días huyendo por la espesura después de que su familia fuera atacada por la noche por los vampiros. Su madre al recuperar el conocimiento y cerrarse sus heridas la llamaba para cogerla entre sus garras. Entendí el miedo que tuvo que pasar la pequeña. Ella en un acto impulsivo me abrazó lanzándose a mis brazos, aquél acto me sorprendió. Deshice mi rigidez para acariciarle los cabellos con mis pálidas manos. Era la primera vez que sentía algo así. Recordaba a mi madre, un sentimiento profundo se despertó en mi seguido de una herida que nunca termina de cerrarse. Entre sollozos me puse a la altura de su rostro entre mis manos mis largas uñas acariciaban suavemente su tez de porcelana.

- No temas, no soy uno de ellos... Soy diferente...-

- Pero, te mueves como ellos, tienes su mismo aspecto.- Su forma de hablar me recordaba a mi niñez.

- Te sacaré de aquí, antes de ello me gustaría saber tu nombre.-

-Me llamo, Elisabeth. Supongo que es lo único que me queda ya que mi familia esta muerta. ¿Cómo te llamas? Espero que no te resulte una niña entrometida.-

- Lo cierto es que hace ya mucho que no utilizo mi nombre. Es una larga historia.- En aquél momento mis pensamientos me parecieron confusos. El reflejo en la oscuridad de unos recuerdos que remiten constantemente.

La subí en mi montura y cabalgamos durante un rato, hasta que a ambos flancos del bosque unas figuras en la oscuridad cayeron sobre mí. Eran los vampiros que la estaban persiguiendo, forceje en el suelo matando a uno de ellos; la vi huir llorando y gritando. A la voz de corre y no mires atrás vi como uno de ellos la sostuvo en sus garras desapareciendo entre los árboles, en la zona donde la luz del sol no penetraba. Era la primera vez que sentí un agobio en mi interior, la furia me hizo despedazar a todos los que me rodeaban y seguí el olor a muerte.

Imagen sacada de Linkmesh

servido por lacienagaoscura 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Jf

Jf dijo

Me gusta como va saliendo este último, si si ^^
''La vida duerme bajo un manto oscuro y apagado'' y esta frase del principio es perfecta. Congrats!

18 Febrero 2009 | 12:24 PM

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