Perdido en la oscuridad inmensa, sin mas luz que los reflejos del recuero de mi mente. Siento como si el mundo se agitase a mí alrededor, prendido en tus telas de araña. Conforme más avanzo en este nuevo mundo de tinieblas contemplo la decadencia que hace sufrir mi alma. Aunque no se realmente si disfruta o sufre con el paisaje, mi piel palidece, mi aspecto se mimetiza con el entorno que se hace muy tenebroso. Seguí por un sendero extraño, mis pasos me guiaban sin saberlo hasta un bosque de gente crucificada boca a bajo, miles de cuerpos hasta donde se pierde la vista. El olor de los cadáveres me hizo vomitar por el camino, para mi sorpresa lo que despedía de mi boca era sangre pastosa. Me aventuré por el sendero con paso acelerado, y caí por un agujero en medio del camino. Mi cuerpo se estrelló hundiéndose en el agua oscura, buceando entre algas negras pude ver la presencia de más cadáveres flotando en un universo inerte de agua. Entre aquella sopa de muertos y suciedad pude ver una cadena herrumbrosa ascendiendo a la superficie, trepé por ella con dificultad debido a que estaba babosa, mis pies y manos resbalaban invitándome a caer. Subí por la gruesa cadena aguantando la respiración debido a los vapores nauseabundos. En la cima se encontraba una especie de tapadera metálica como la de las cloacas, la hice a un lado y me encontré en una habitación rodeada de espejos. Una extraña sensación recorrió mi mente, era como si cada imagen reflejada en los espejos me mirase furtivamente cuando no alzaba la vista. Pude notar como el ambiente se cargaba, el sudor recorría mi rostro; los susurros que comenzaron a mí alrededor me hicieron temer hasta de la sombra que se proyectaba desde mis pies. Unos seres encapuchados se encontraban tras los reflejos, de rostros pálidos y piel arrugada. Comenzaron a reírse con unas macabras voces que no paraban de retumbar en mi mente, la locura se apoderaba de mí. Me armé de valor y con el puño alzado atravesé el cristal cayendo al otro lado con varios cortes, cada gota de sangre que caía al suelo tenia vida propia recorriendo un largo pasillo a gran velocidad. Seguí el rastro de mi sangre hasta que escuchaba unos pasos por delante, la figura era de rasgos deformes, una gran masa de carne blanquecina carente de ojos, una imitación decadente de la morfología humana. Alzaba los muñones buscando la luz a tientas, tropezándose con las paredes y emitiendo llantos que me sobrecogían el pecho. Sin quererlo se desplomó ante una pared llena de objetos punzantes, su carne blanda se desgarraba conforme mas lloraba más impresión me causaba aquél espectáculo. Al final del pasillo pude ver una suave luz, atravesé el umbral y vi a una chica que me resultaba enormemente familiar, no lograba visualizarla con claridad, pero de alguna manera sabia quién era. Sentada en el suelo con una falda negra de mucho vuelo, deshilachaba un corazón de tela, miles de alfileres lo cubrían, cuando al fin estuve lo bastante cerca, levantó el rostro y dos lágrimas negras surcaron su cara.
Imagen: DeadlyDesig


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