Tu vestido al aire, iluminado con la luz de la luna mientras te observaba muy cerca de ti. Apenas sabias que pudiera estar tan próximo… El aire que llego a mi olfato viene impregnado de tu olor. Tus cabellos acariciando la brisa nocturna, mis deseos se acrecientan con forme la noche se hace más intensa, quise estar aún mas cerca arriesgándome a que dejases de bailar al verme. Tu piel pálida es tan hermosa cuando la luna baña cada centímetro de ti, siempre lo supe, te vi en sueños y ahora confirmo lo que mis fantasías auguraban al verte. Tus diminutos pies descalzos rozando el suelo que envidia cada contacto tuyo, me acerco tanto que ahora casi puedo tocarte…

Ahora cerca del agua veo como la pisas sin hundirte, danzando con miles de hojas secas haciendo formas, pequeños remolinos similares a los pétalos de una rosa. Tu vestido negro parece adquirir brillos sobrenaturales, tu poder reside en la calma, en la soledad que a mi tanto me hace padecer. Siempre que hay luna llena vuelvo para ver si no fue una casualidad lo de esta noche. Siempre bailas desde ese día, en silencio con los ojos entrecerrados, de porcelana es tu piel, frágil y ligero es tu cuerpo. Yo siempre quise saber de donde proviene tanto poder encerrado en un ser tan perfecto como tú. No encuentro respuestas, solo se que eres excepcional, que la noche es tu refugio y la luna tu compañera.

Después de pasar varias noches observándote supe la verdad, ahora puedo verte porque tu cuerpo ya no pertenece a ninguno de los mundos, te encuentras en el limbo entre la vida y la muerte. Bailas para no pensar, ya no eres consciente de lo que eres, dejaste de existir la noche en que te comencé a ver desde la oscuridad. Tus lágrimas son como perlas brillantes que se dibujan en tu cara, un llanto hasta la eternidad. No pares de bailar bella dama, no pares de bailar…