Último Adiós
Abrí los ojos después de la oscuridad intensa, no se cuanto tiempo ha pasado. Sumido aún en las sombras, pero se que he vuelto de alguna forma que no consigo explicarme, siempre he pensado que no se puede volver…
Emergí de las tinieblas y me vuelvo a encontrar en realidad, en el espacio físico donde las sensaciones regresan y mis sentidos se encuentran entumecidos debido al cambio. Mi memoria está bloqueada, un acumulo de recuerdos sobresaltándome al mismo tiempo, como un grito desesperado pidiendo auxilio. Observo mis manos sin reconocerlas del todo, de alguna forma me vuelvo a encontrar en algún lugar, mi reflejo en los charcos de alguna lluvia reciente. Era yo antes, estaba vivo, tenía una vida… Alguna vez fui, ¿qué ocurrió?
Ocultándome entre las sombras, durante la noche la sensación del frío, estuve en un sitio que no podía sentir, se agolpan las sensaciones y los pensamientos me bombardean la mente en forma de pitidos constantes. Tenía el desasosiego por saber, era mi único pensamiento coherente dentro de la telaraña de recuerdos entrelazados, necesitaba algo que me conectase de nuevo con la realidad. Seguí mis pasos de manera inconsciente casi, llegué al cementerio, extrañado seguía mi instinto. Me topé con una de las lápidas nuevas, pude ver mi cuerpo en el interior perdiendo forma, aquella visión me aterrorizó, perdí los esquemas, no sabia lo que era, una simple copia de algo que fue. Al contemplar mi nombre y fecha un flash mental me hizo caer de espaldas al suelo retorciéndome, los gritos de dolor no cesaron hasta que pude visualizar el final de mi destino. Morí hace apenas un mes en un accidente de tráfico, volvíamos de una fiesta por la noche, algo se cruzó… Mis pulmones se aplastaron y recuerdo sus palabras antes de irme al otro lado. “Volvíamos”, ahora recordaba y una fuerte tristeza invadió mi corazón, la perdí, pero ella sobrevivió. Recuerdo el sonido de las sirenas en la lejanía, su mano apretando fuertemente la mía, sus lágrimas goteando en mi rostro apenado, en aquél momento supe que era el final. Su llanto se alzó al cielo, pude verla desde lo alto, alejándome de ella. Ahora estoy aquí sumido en la pena del recuerdo, pero vuelvo a respirar, me levanté de la tierra, caminé esperanzado con un sentimiento positivo. Ya recordaba casi todo, nuestra casa donde vivíamos felices después de lograr nuestros sueños.
Me desplacé caminando sin cesar, recordando lugares que desaparecieron de mis recuerdos cotidianos, solo una sensación me guiaba allá donde mi mente no era capaz. Pronto ya tenía nuestra casa ante mis ojos que no paraban de llorar de la emoción. Había luz en el interior, era tarde, me acerqué poco a poco hasta la ventana que daba al salón. Imágenes volvieron a mi mente, los recuerdos de la casa donde una vez estuvo mi felicidad, las escenas en las que compartí mi vida con ella en cada rincón de aquél lugar. Pude verla recostada en el sofá, medio dormida junto al fuego, tan hermosa como siempre, era como si la contemplase desde el otro lado, ajena a mí, lejana como las estrellas. No se cuanto tiempo estuvieron mis ojos clavados en su figura, no se cuanto tiempo había pasado realmente, me parecían años, siglos, incluso una eternidad lejos de ella. El arco de sus pestañas dibujaban la silueta de sus ojos intensos, ahora abstraídos de mi presencia. En mi interior crecía un sentimiento de pérdida, me coloqué en la puerta principal y para mi sorpresa no podía apresar el pomo con mi mano, era un frío intenso lo que sentí al notar como mis manos traspasaban la solidez de los objetos. No pude salir de mi asombro cuando sentí que algo no iba del todo bien, me alcé de valor y atravesé los muros de mi casa. Hice ruido al entrar pero no pareció percatarse de nada, me acerqué a pocos centímetros de ella, era un sueño hecho realidad, tan cerca que casi podía “tocarla”. Empezó a tiritar y los temblores eran claramente visibles, aún así ella dormía, pero poco duró. Sus ojos abiertos de par en par me sobresaltaron, casi podía notar como sus pupilas acuchillaban las mías. Pronuncié su nombre y no obtuve respuesta. Se levantó y cruzo delante de mí traspasándome con su olor tan dulce y suave como siempre lo recordé. La seguí hasta el dormitorio, se acostó en la cama grande y en mi lugar habitual solo había un vacío muy grande mientras sus lágrimas empapaban las frías sábanas. En la oscuridad como estuve antes de llegar, en ese lugar inmenso sin forma, de esa misma forma me encontraba, como si ya no encajase. Me acerqué a su rostro, la besé de alguna forma que la sensación se asemejó a la realidad, de sus labios salió el aire frío en forma de vapor caliente susurrando mi nombre antes de que yo marchara para siempre…

El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror


MetalSpiderGirl dijo
.......Empiezas a sorprenderme.......^^
12 Diciembre 2008 | 03:56 PM