Sangre y nieve. (V Parte, final)
Los rayos del cielo oscuro, cortan los árboles como si de mantequilla se tratase. Durante varias semanas el mal tiempo ha sido la única compañía en mi letargo, producido por una lucha de sentimientos interna, no puedo pretender luchar en contra de lo que soy… Somos de mundos diferentes… Un velo espeso negro ha cubierto mis esperanzas, mi extraña existencia jamás encajaría con nada.
Desperté de mi descanso durante varios meses, las noticias sobre el exterior me llegaron como un jarro de agua fría, para mi sorpresa Amanda estaba comprometida con un noble de un país extranjero. Era una época en que la riqueza se amasaba uniendo familias, aunque fuese en contra de la pareja concertada. Cada vez que pensaba en ello mis ojos se encendían con las llamas que hacen temer a las almas cercanas. Faltaba una semana para el encuentro, debido al estado de mis ánimos mi fisionomía se trasformaba; mis cabellos crecieron y mi semblante se forjó con formas más afiladas. El poder era caprichoso conmigo, nunca había experimentado tal sensación de desesperanza, los recuerdos atormentan mis pensamientos… Su mirada de ternura, aquella vez que me dijo que jamás se había sentido tan a gusto en compañía de alguien… Aquellas palabras calaron hondo en mi corazón espectral, sentimientos que no creía posibles en un ser como yo.
El día de la boda llegó y con ellos los preparativos en un bosque cercano, un lugar de ensueño donde la oscuridad de la sombras de los árboles proyectaban formas caprichosas en la nieve. Aquél día me presente entre la multitud, en la zona más anterior al altar. Mi semblante cambiado, mis formas más bellas por el poder que me fue concedido, en un destino del que nadie pone dominio. Los burgueses con sus mejores galas y yo gracias a mi magia con un traje oscuro con adornos acordes a mi aspecto. Noté la mirada de los curiosos ante mi piel tan pálida, una rosa negra adornaba la solapa de mi traje. Casi al final de la ceremonia, cuando los novios se miran para darse el si quiero, el cura dijo: “quién tenga que decir algo que hable ahora o calle para siempre”. Me puse en pie ante miles de miradas, el asombro de la gente era palpable, murmuraban por no comprender mi comportamiento. Amanda fijo su vista en mí, me reconoció y dos grandes lágrimas surcaron sus mejillas en medio de la belleza que irradiaba. Antes de que pudiese decir lo que sientía, ella emprendió una carrera hacia el bosque. Los gritos de la gente apenas me parecieron audibles debido a mi desconcierto, emprendí la marcha en su busca, mientras el novio se hecho las manos a la cabeza. No la encontraba ante miles de hectáreas de arboles, no era posible que pudiese correr tanto. Los aullidos de bestias salvajes amenazaron mi alma que corría vestida de novia, pérdida en algún lugar de la espesura. Una manada de lobos acachaban a ambos flancos de su posición, los jadeos de los animales hambrientos de sangre la alertaron, querían desgarrar su suave piel. Amanda tropezó sobre la nieve empapando su vestido, la desesperación y el terror se apoderaron de ella. Los ojos amarillos y depredadores de varios lobos hicieron que su corazón se acelerase; sabía que seria su final sucumbida en la soledad devorada viva sin compasión. En aquél instante en que uno de los animales iba a saltar sobre ella aparecí, despidiendo al animal con mi poder, mis ojos se iluminaron nuevamente y mi aspecto se tornó cadavérico. Era la viva imagen de la muerte, huyeron agachando las orejas, Amanda entre lágrimas me abrazo sin importarle lo que era. Si mi condición era de otro mundo, mi rostro volvió a adoptar la forma de siempre.
En aquel momento me besó y un frio dolor atravesó mi oscuro corazón. Un disparo desde la lejanía la alcanzó, mi herida se cerró pero el vientre de Amanda quedó sangrante con una herida mortal. Era el novio en su busca, la maldad de mi aspecto lo asustó; ella me dijo te amo antes de que su último aliento consumiera su vida. Aún recuerdo tu bello rostro entre las sombras, la fuerza de tu mirada felina que enloquecería al mismo diablo. De piel pálida y cabellos azabache. Tu energía vital se apaga poco a poco, solo me queda esperar el final. Así fue, la llevé al lugar preferido de ambos y la enterré junto al árbol donde pasábamos días felices. Antes del anochecer cuando el cielo proyecta las primeras estrellas veo una de ellas nueva que brilla como ninguna otra. Pienso en sus últimas palabras y nunca más volví a dibujar…
-R.I.P-
(FIN)
El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror

darkgirl dijo
hola me encanta este blog y tus relatos son muy creativos y oscuros,en este es el tema de amanda que se va a casar con el noble,eso impacta es como si alguien te ubiera engañado y lo ubieras plasmado de esta forma,si es asi lo lo siento sino mejor.
Enserio aver si escribes algo plasmado el el amor que sientes y el odio seria una mezcla explosiba.
un saludo dark kiss
30 Noviembre 2008 | 08:47