Rostro oculto
Desde hace cierto tiempo, llevo observándola desde la lejanía, distante, entre las sombras contemplo su belleza sublima, su inmensurable mirada. Detrás del espejo, en el laberinto de mis pensamientos logro encontrar el rastro de su aroma. Su gran vestido de vuelo blanco flotando, acariciando el aire, yo me guío por el instinto, ahora consigo encontrarte, pero tu nunca me miras. Siempre escondido, desde que por primera vez te vi, en tu infancia, de piel cálida y fina. Observe cada noche desde la oscuridad, cantaba melodías para ti mientras dormías, conducía tus fantasías a través de los sueños, en ellos tu eras una dama perdida en un bosque, los lobos corrían a ambos flancos, acechándote,... Rodeada de cientos de dientes preparados para asestar tu cuerpo, desgarrar tu carne. En ese momento el cielo oscurecía, los animales bajaban las orejas y colas en símbolo de sumisión, mi gran capa negra, la mitad de mi rostro tapado, mis largos cabellos negros surcando el aire a modo de bandera. Los lobos marcharon y tendí mi mano enguantada, ofreciéndote un camino, a lomos de mi caballo oscuro, abrazada a mí... Adormecida, en brazos de un desconocido, tu cara apoyada en mi pecho mientras las tinieblas se abren a mi paso... Después de varios minutos tus ojos se posaron en los míos, mi oscura mirada, mi pálida piel te estremecieron.
Años han pasado desde que soy tu salvador oscuro en tus sueños, creciste, ahora en hermosa mujer, de aspecto frágil, aún sigo sintiendo más fuerte cuando me parece ver que me miras desde la lejanía. Tu protector desde la oscuridad, nunca te pasará nada mientras pueda verte, mientras aún sigas pensando en el ángel negro que te protege... Un día el sueño se hizo realidad, saliste de noche en carruaje urgentemente, surcando llanuras y bosques tan oscuros como mi alma. Hasta que un grupo de delincuentes asesinos y violadores de los caminos persiguieron su coche, los cascos de los caballos levantaban la tierra violentamente a su paso. Mataron al cochero y te sujetaron fuertemente raptándote por los caminos del bosque, aunque no se percataron de que alguien los miraba desde algún lugar. Sin previo aviso una estela negra cubrió el ambiente, emergieron las tinieblas desde la tierra, asustados soltaron a la chica, uno a uno fueron cayendo... Es sonido del acero sobre el aire, yo soy la oscuridad, me introduje en su alma aplastándola consumiéndole en el más eterno terror.
Entre la niebla mi esbelta figura se acercó hasta mi bella dama, le tendí la mano como en sus sueños, a mi lado a centímetros de mi cara, quiso descubrir mi rostro y aparté mi faz a un lado. Acarició mi pelo, posó su pequeña mano sobre mi rostro haciéndome alzarlo a sus ojos, contempló mi cara y su expresión por un momento se tensó, pero una sonrisa se dibujo en su cara y me abrazó entre la niebla, lejos de nada y cerca de mi recuerdo. Nadie supo de ella, una lápida en el cementerio tiene su nombre, aunque sin cuerpo. Desde la oscuridad, incansable te estaré observando.
El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror


melodi-rubia dijo
Te ha faltado poner la imagen cuando corregiste la ortografía.
29 Octubre 2008 | 12:40 AM