El guardián del crepúsculo
El cansancio se apodera de mí, me cuesta mantener los ojos abiertos y la mente serena. Después de llevar más de seis días sin dormir pienso que Morpheo se marchó de mi lado para no volver. En su lugar se encuentra la señora locura, siempre con esa mirada cínica, la llevo a mi lado y me susurra al oido palabras que solo tienen sentido en la situación en la que me encuentro.
La oscuridad de la noche comienza a sucumbir, la luz fulmina los rincones de mi habitación, abro los ojos nuevamente, mis pupilas se dilatan lentamente al igual que mi deseo de perder de vista mis pensamientos. Una sensación de angustia, una garra sostiene mi corazón exprimiendo los latidos cada vez más lentos, menos perceptibles. Me encuentro de nuevo con ella, atabiada con su sonrisa estúpida e incoherente, me causa una tristeza a veces sublime.
De vuelta a los narcóticos, necesito cerrar los ojos para no pensar en nada, viajar a ese lugar que no podemos ver y que solo una parte de nosotros es capaz. Me desprendo del cuerpo, me siento libre, saltaré al vacio sin cuestionarme el final del viaje. Ahora he llegado, pero estoy en la antesala de mi destino, no encuentro la llave y me siento perdido sin respuestas en la oscuridad. Entre las tinieblas pude ver caras conocidas, situaciones vividas y algunas de ellas aún no realizadas. Lo que más abunda es el pasado y fantasmas del olvido presentes mirándome sin inmutarse. Otra vez la sensación de soledad, desde las tinieblas una mano se posó en mi hombro, era cálida y familiar. Es alguien que hace mucho tiempo que no lo veía y que trás tanto tiempo pude verlo allí. Su aspecto era grisaceo, una luz en el fondo de sus ojos me indicaba que no todo estaba acabado, me condujo a un lugar con algo de claridad, al girarme desapareció de mi lado.
Ahora se acaba mi tiempo de viaje, regreso sin previo aviso, estoy solo, es hora de levantarse para comenzar el nuevo día vacio por dentro.
El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror



El Tengu dijo
Leer alguno de tus textos es a veces como ver una pintura que aparentemente no tiene sentido. Luego lo piensas lo lees de nuevo y me quedo tonto.Esta increible, sin palabras.
21 Abril 2008 | 03:46 PM