Labios sangrientos
Aún podía sentir en mi boca el sabor de la sangre, anoche recibí de nuevo la paliza que desde hace un tiempo se ha transformado en costumbre. Mi rostro es la viva imagen de una mujer desgarrada por el dolor, aún noto el peso de esas manos duras y grandes que antes producían caricias, pero ahora solo despliegan sufrimiento. Me encuentro sola en el rincón en plena oscuridad, todo es silencio, es lo único que me relaja. Mis ojos están secos de tanto llorar, y mi garganta me quema de tanto suplicar hasta perder el aliento. Después del dolor, aún trascurrida una hora de silencio me pitan los odios. Rezaré lo que sea para que no regrese; Dios si existes no dejes que ese mal nacido vuelva para atormentarme con su dosis de testosterona corrompida.
Siento miedo, indefensa ante su fuerza, no tengo nada que hacer, solo esperar a que se canse de mí y se marche. Me duele la entrepierna, estoy totalmente desgarrada por su deseo de poseerme hasta el punto de perder el sentido de una violación que no se puede frenar. Solo me queda el desconsuelo de que esta noche sigo con vida, aunque eso ya no me importa, estoy muerta desde el momento en que recibí el primer golpe que me provocó una hemorragia nasal. Volverá pronto y necesito hacerme a la idea de que lo más probable es que quiera cogerme nuevamente para descargarse sobre mí. Esta vez será más duro conmigo, me hará sangrar hasta manchar el suelo y formar un manto púrpura. Me levanté y me dirigí al cuarto de baño, mire mi rostro en el espejo. Pude ver mi parpado caído, mis labios rajados y llena de magulladuras, me siento débil, antes me apocaba verme horrenda por las heridas; ahora solo veo un fantasma en el espejo. He perdido todo, su mirada llena de ira me arrebató la decisión, las ganas de vivir y de comenzar con una vida alejada de la violencia.
Las llaves estaban en la puerta accionando el mecanismo de cierre, apagué la luz y volví a mi rincón. Me sentía como una pequeña puta que espera las reprimendas de su chulo particular por no hacer los trabajos a su gusto. Su silueta apareció de entre las sombras de la noche, su cuerpo fuerte y sudoroso desprendía un poder maligno que solo yo podía percibir. Sus ojos se clavaron en mí y su boca dejo ver sus dientes cuando comenzó a hablarme. Se agachó a pocos centímetros de mí sujetándome el brazo y levantándome contra la pared, dirigió mi cuerpo inútil a la cama quedando boca abajo. Su cremallera sonó y esa melodía significaba que iba a someterme. Tenia ganas de llorar, pero no podía más. Chillaría, patalearía, pero no me quedaban fuerzas ni para respirar. Podía sentir su cuerpo contra el mío y sujetaba mi pelo con fuerza, quería morirme, no sentía dolor, solo angustia interior.
Mi alma está deshecha en el purgatorio, soy presa de mi impotencia cuando estoy en manos de él. Mi sexo destrozado, mi mente mutilada por la humillación, grito en mi interior pidiendo el final de todo. Violada y golpeada. Ese es mi destino, repitiéndose mi ciclo penitenciario, encerrada en mi propia casa y agredida por mi pareja. La oscuridad me otorgaba algo a mi favor, tenía algo de intimidad no podía verle. Me armé de valor, tenía escondido en mi sujetador un pequeño objeto punzante. Mi única salida era dar fin a mi compañero que ahora es mi agresor. Al girarme mientras me violaba estaba en una posición que hábilmente escondí entre mis largos cabellos la llave de mi salida, tan afilada como las oscuras intenciones de mi verdugo. Mientras sucumbía sudoroso sobre mí sujeté con fuerza su cabeza y al intentar librarse estrellé en su rostro lo que tenía oculto en mi mano. La sangre salpico mi cara, todo lleno de sangre y mí vista hacia el techo de la habitación, sus gritos me sonaban a gloria. Aseste miles de puñaladas en su amplia espalda, todo acompañado por mis gritos de liberación. Me levanté de la cama y me dirigí nuevamente al espejo y vi mi rostro rojo por la sangre. Mis ojos reflejaban el dolor contenido, giré la vista y vi su cuerpo exento de vida. Ahora yo comenzaba a vivir.

Quiero dedicar esta pequeña historia a las chicas que estén pasando una situación dificil con un tema tan actual al igual que penoso. Fuerza y valor.
No he pretendido hacer apología a la violencia, solo mostrar algo que ocurre a cada momento y que el silencio por temor oculta la cara de la situación de un terrorismo más cercano de lo que parece.
El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror


reinda dijo
Te sientes tan impotente al leer esas lineas...
Cada casa es un mundo que dificilmente uno puede penetrar a ver que es lo que realmente ocurre, que esconde detrás de un rostro, una mirada...
Por mi que todas hicieran los mismo con sus "parejas", pero en vez de esperar a la desesperación hacerlo al primer golpe. Por mi como si dejan de existir, seguro que hacen un favor a la humanidad.
Ojala estas chicas nunca se dejaran atropeyar por esos indecentes, supongo que en verdad todo es más complicado. Pero vamos que animo! que es lo que necesitan y saber que hay gente dispuestas ayudarlas.
Un saludo.
4 Marzo 2008 | 09:10 PM