Último aliento
Los ojos desprendiendo ira, odio en las venas que surten con presión gran parte del cuerpo. La mandíbula apretada y el aire se vuelve irrespirable.
Es el momento en que el corazón lo sientes como un tambor grande, que no para de sonar al unísono deuna respiración lenta y profunda, para contener algo por dentro, algo a punto de estallar...
Los puños se cierran, y el frío del ambiente desaparece debido a la tensión de la situación. Enfundado en una armadura y mis ojos sólo ven a través de pequeñas rendijas tras una escafandra, que portegerá mi cuerpo cuando un manto negro apague el sol.
Cae unalluvia de flechas, sorteándolas con mi escudo enel calor de la batalla, la sangre corre y salpica el metal de mi portección, el peso de la espada hace llagas en mi mano, que queda anestesiada del dolor.
Cada movimiento es medido por mis sentidos que parecen ir un segundo por delante, es como si el tiempo se congelase para dar paso a la hazaña de un jóven guerrero.
Mis hombres me siguen con tesón, pero van gritando los que van cayendo. No somos inmortales y cada paso... Es una pérdida de mi ejercito de valientes. De los enemigos... Sólo puedo pensar que nos pueden oler, nos temen yven sus muertes en nuestros ojos...
La sangre riega el campo de batalla, solos y armados. Nuestras almas están perdonadas, si caemos al infierno seguiremos luchando entre las llamas, nuestras lagrimas no serán de dolor físico, sino de la emoción que nos produce seguir estando en pie.
El principio de todo guerrero es ser lo que es desde que se nace, no somos otra cosa sino guerreros mortales, que luchan como dioses sin existir el miedo en nuestros corazones. Nuestros gritos asustaran al propio diablo porque el miedo es una mentira para mi ejercito.
Ahora estamos rodeados totalmente, sin escapatoria, sé que el final está cerca y me dan ganas de ser más fiero. No pienso caer con las primeras heridas mortales, no sin antes ver la cara de horror de mis enemigos. El dolor no existe, solo es un reflejo del alma, una parte viva en esta carcasa preparada para dar muerte.
El cielo se oscurece y se torna de color sangre, se nubla la vista, algo falla dentro de mi cuerpo, me cuesta respirar pero aún mando fuerza sobre mi brazo para asestar un último golpe letal. Mi grito de guerra aviva mi ejercito que empieza a sucumbir no sin antes terminar la lucha.
El cielo comienza abrirse y nóto que ya no siento dolor...Estoy empuñando el arma, pero mi armadura esta limpia, no hay sangre alrededor. Mi ejército está tras de mi...
Alcé la espada y caminamos hacia la luz y podemos ver nuevamente el campo de batalla. Creo que aún tenemos una segunda oportunidad... El destino es caprichoso y no nos vamos a quedar parados sin antes gritar y luchar... !!!seguídme valientes!!!
El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror

Hunter dijo
El texto te mete de lleno en la batalla, estan muy bien expresadas las ideas de las reacciones internas del protagonista
3 Diciembre 2007 | 10:05 AM