Aguas Oscuras:
A veces, cuando uno está angustiado viaja a un lugar que no tiene nombre. Aquel lugar no tiene tiempo, nadie sabe que antigüedad tiene… Muchos acabamos alguna vez allí, perdidos en nuestro propio desconsuelo. Ese sitio tiene una característica común, es un gran lago de aguas negras, no es ni de día ni de noche… ¿Amanece o está atardeciendo? Cuando no encuentro solución a mis problemas, incluso cuando duermo voy a ese lugar, hay multitud de personas, cada una de ellas están inundadas de su propia mente atormentada. Nunca sabré si son personas que están en mi misma situación o no son ni siquiera humanos. Me quedo perplejo mirando el agua y veo cosas del pasado, incluso si me fijo con atención creo ver cosas del futuro como pensando que puede ocurrir, a veces prefiero no mirar, pero algo me atrae a mirar aquellas aguas negras. Me arrodillé y extiendí la mano para coger un poco de aquella sustancia oscura que la llamo agua. Aquel líquido sigue originando en la palma de mi mano las mismas pequeñas olas que hace el lago grande, es curioso, no tiene sentido. Nada tiene sentido en ese lugar. Pensaba que se cumplirían mis deseos allí, pensaba que era como la imaginación, pero no lo es… Siempre que vuelvo allí hago lo mismo, pero cada vez me parece nuevo, como si nunca lo hubiese hecho. Un día que volví de nuevo al lugar pude ver a una persona que hace más de ocho años que no veía, su aspecto era blanquecino, había crecido tenía mi edad y era apenas un crio cuando se marchó. Aquella persona deseaba verla, tenía que expresarle mi afecto, pero no me dejó acercarme una extraña fuerza me lo impedía, pero para mi suerte esa persona vino a mí. Extendió sus manos en forma de cuenco y el agua negra con sus formas ondeantes empezó a chorrearle por los brazos. Esas gotas negras y brillantes parecían tener vida propia, formaron un círculo negro en el suelo a modo de charco. Era un espejo podía ver mi reflejo y la otra persona con su faz inexpresiva señaló el charco con su dedo y yo me asomé. Podía ver el rostro de esa persona hablándome con una voz lejana, apenas audible, pero pude escuchar con atención el mensaje que tenía que darme. Era claro y conciso, aquel mensaje cambió mi vida, no podía creerlo, una gran tristeza invadió mi mente. Meses después de aquel encuentro que nunca supe describir con facilidad, una gran tristeza se apoderó de mi. Aún sigo esperando otra respuesta, aún tengo esperanza de volver allí.

El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror


Juanchi dijo
Aunque con un cierto misticismo al principio...muy bonito ese final.
De vez en cuando paso por aquí y después de mucho tiempo he descubierto que puedes saber quién y cuándo (más o menos) te visita. No me importa si ves que lo hago, tú fuiste por un momento mi amigo y el tiempo, las diferencias, quizás el destino, nos han separado. No hay que lamentarse, ese olvido al que he condenado a mis recuerdos me han hecho más fuerte y creo que tú, ya no sólo conmigo, deberías hacer exactamente lo mismo. Me refiero a algunas cosas que escribes.
La vida, por dolorosa que sea, también tiene sus cosas buenas y eso lo he sabido muy bien desde que me marché de aquel lugar que tú y yo sabemos.
Un saludo y a ver si un día te tragas el orgullo y te dignas a saludarme cuando nos veamos.
Un abrazo
17 Noviembre 2007 | 04:24