Pesadilla brutal...
Me encontré sin apenas darme cuenta en una parada de autobús en medio de un desierto dónde sólo había una carretera. Sentada junto a mí había una chica joven con la tez blanca mirando hacia el cielo con el rímel corrido y la boca muy abierta con los ojos en blanco.
Todo estaba silencioso hasta que pasó en la carretera un automóvil en llamas a toda velocidad y de su interior se desprendió una muñeca de porcelana que se hizo añicos y su cabeza con aquellos ojos cristalinos sin vida me miraban. Lloraba sangre de su cabeza inerte.
Todo era muy extraño y comencé a correr por la carretera hasta que caí inexplicablemente al vacio, y llegue a unos callejones subterráneos de metro, las típicas losas blancas y verdes de hospital. Hasta que se perdió el conjunto de losas hasta llegar a una pared muy blanca. Una raya negra de pintura estaba justo en medio. Comencé a escuchar un sonido metálico como si algo se fuese arrastrando costosamente.
La imagen que contemplaban mis ojos me aterrorizaba, era un ser sin piernas que en los muñones de sus miembros inferiores se clavaban unas piernas metálicas y arrastraba consigo de sus grandes garras una melena que descansaba en una cabeza cortada en el suelo.
Me miró con aquellos ojos ensangrentados y cosidos. Tenía un corte en la boca a ambos lados que estaba grapado, le daba un aspecto extraño como si una gran boca estuviese vetada por algo. Comenzó aquel ser inmundo a reírse y siguió su camino.
Al caminar por aquellos túneles siempre iguales, interminables. Nada tenía sentido. Encontré una puerta metálica, era una cámara frigorífica la temperatura te helaba el alma. Miles de animales despellejados y colgados de garfios me rodeaban. Entre ellos vi algo que me paró el latido del corazón, era la chica que amo colgada como un pedazo de carne llena de cortes por todo el cuerpo.
Ella me suplicaba que la salvase, intenté soltarla pero me dijo desde sus labios morados por el frío que la única manera de salvarla de aquello era golpeándola hasta morir. Me arrodillé en el suelo y con las manos en la cabeza comencé a llorar. De mi garganta se escapó un grito y al abrir nuevamente los ojos me encontraba en otro lugar.
Era una habitación de niño, todo adornado con muñecos y peluches. Payasos y montones de cosas que normalmente suelen hacer a un niño feliz.
La imagen de tipo duro, frio y distante se desvanecía por momentos de mi ser, me encontraba desvalido, desprotegido, sólo… La falta de sentido de todo lo que estaba pasando me ponía histérico y agresivo.
Comencé a golpearlo todo, quería salir de aquella atmósfera infantil me daban náuseas. A puñetazos rompí el tabique y pude salir de nuevo a los túneles de metro… Las paredes estaban pintadas, la oscuridad invadía cada rincón conforme avanzaba una luz del techo detrás mía se apagaba. Oía pasos detrás de mí, algo me estaba persiguiendo desde la oscuridad.
Pude leer allá donde mirara las palabras: OOLDR y DEMIO. No consigo saber su significado, quizá no lo tenga o es un juego de palabras que aún sigo sin comprender.
Encontré una puerta al final del túnel y rápidamente la atravesé y algo muy pesado chocó contra ella dejando marcas puntiagudas. Sea lo que sea estaba claro que iba a por mí.
De repente me encontré en una sala de partos a una mujer pariendo ella tenía un ojo de cada color como algunas razas de perros, y de su vientre salió un ser que aún sigo sin saber describir. Ella lo abrazó y se encontraba feliz y yo estaba horrorizado.
De nuevo comencé a caminar, las piernas me dolían y estaba terriblemente fatigado. Notaba sangre en mi garganta. Una montaña de muñecas de porcelana se encontraba justo a mis pies, miles de ellas que se rompían a mi paso. Sangre de ellas salía. En lo alto de la montaña había un ser rezando o practicando algún tipo de ritual que yo desconocía.
Al acercarme giró su rostro y no tenia ojos. Una gran boca con dientes de tiburón era lo único que puedo recordar.
Se abalanzó sobre mí y comenzó a ahogarme sobre una bañera, intentaba hacer fuerza por respirar pero aquel ser tenía fuerza sobre humana.
En unos instantes me encontraba en mi habitación sudando con la simple luz de la luna y agradecido que sólo era una pesadilla, cuando para mi sorpresa aquel ser deforme estaba a los pies de mi cama con sus piernas metálicas y los ojos cosidos.
Entonces me desperté realmente… Y no había nadie.
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El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror

BlackAngel dijo
De verdad as soñado eso?,o solo era un relato?como relato de terror esta bien ,ahora como sueño ... no me lo creo la verdad mas q nada porq s impsible q te acuerdes d todo eso y con tanto detalles y las palabras q no sabes lo q son son DOLOR y MIEDO
x favor no malinterpretes mi comentario solo opino
sigue escribiendo asi por siempre
3 Agosto 2007 | 11:06 PM