Cenizas, ruinas, las paredes de la vieja mansión destrozadas. Todo refleja el grotesco pasado que acontecieron los hechos más brutales. La oscuridad llenaba cada rincón de aquél lugar, manchas oscuras marrones por el suelo, paredes, todo estaba marcado.

Después de décadas cerrada aquel sitio maldito alguien abrió sus puertas, eran colegas que querían hacer unas pintadas y gamberrear.

Lo más curioso era que todo estaba intacto en el lugar, telarañas y desorden, mucho desorden…

Unas grandes escaleras estaban en el fondo de la gran estancia, era un palacete que en sus tiempos fue un lugar de lujo. Ahora sólo queda el esqueleto de lo que antes fue. La luz del exterior se colaba por las rendijas de las ventanas como si fueran cuchillas, todo era escalofriantemente silencioso. El cadáver de la casa era ahora pasto del olvido, pero ese día alguien penetró en la calma del tiempo que paso desde los acontecimientos.


El desconocimiento y la insensatez se cobran, nunca lo supieron los jóvenes que entraron a la vieja mansión. El lado oscuro y perverso no era perceptible por aquellos que profanaron el lugar donde sus pintadas comenzaron a vestir la casa con palabras como: puta, joderos todos, insultos y más insultos…

Entre las conversaciones de las bocas de aquellos insensatos algo estaba empezando a manifestarse, el aire cobraba vida, el lugar comenzaba a respirar, algo estaba ocurriendo…

La puerta de entrada comenzó a cerrarse tan despacio que ni ellos se dieron cuenta. Ya estaban dentro de aquello, aquel lugar que no tiene nombre, pero que todos temen.

Las pintadas comenzaron a derretirse de la pared, no, era sangre que surgía de las pinturas acrílicas.

Los jóvenes comenzaron a extrañarse, algo no iba bien. Comenzaron a mirarse entre ellos y sudar. Ella podía olerlos, a cada uno, podía oír los latidos de aquellos corazones que comenzaban a palpitar más deprisa. Era hora de despertarse…

Las imágenes se diluían, el ambiente se transformaba cada vez más enfermizo. Un sonido chirriante hizo reventar los tímpanos de los muchachos. Cayeron todos al suelo, y todos se quedaron de lado mirando hacia las escaleras. Unos pasos comenzaron a sonar del piso de arriba.

¿Quién podría ser? ¿Podría vivir alguien en aquella casa?

Unas manos afiladas se deslizaban por la barandilla de la escalera, Unos ojos exentos de vida pero con las pupilas fijadas en los pobres muchachos que se atrevieron a entrar en la mansión. Era la figura de una mujer vestida de novia, su aspecto era terrorífico, la ausencia de labios dibujaba una sonrisa satírica sacada de un payaso del mismo infierno… Los ropajes roídos, el ramo seco en sus manos esqueléticas, sus dientes afilados como cuchillas.

Emitia unas palabras en susurros que no se podian entender, parecia ser el lenguaje propio del final.

Se había despertado, la realidad es que no llegaron a vivir, ella estaba allí y cuando aparece nadie queda con vida…


Ella es mi mente, y los chicos puedo decir que representan el horror del lector; la novia es mi mente que tiene el compromiso de despertarse y pasearse hasta la eternidad…