Estamos ante una sociedad que no para revolucionar, todos formamos parte de ella, pero muchas veces no nos hacemos la pregunta de ¿qué está ocurriendo?

Imaginamos que la solución se consiguiese simplemente con una máquina, la llamaremos la máquina del placer. Este aparato va ser capaz de provocarnos un estado placentero constantemente. Supongo que todo el mundo se conectaría a dicha máquina, porque el ser humano siempre ansía el placer como único fin.
Felicidad lo llaman muchos, pero yo difiero de dicha afirmación, pienso que más bien es placer en sí mismo.

No penséis que solamente hablo de una máquina que representa estados sexuales, no os confundáis, hablo de todo. Todo lo que deseéis será concedido. Una maquina de estado mental, donde no hay limitación de todo lo que surja en la cabeza. Triunfos, deseos ocultos, deseos inalcanzables, deseos malignos, etc.

Y si representamos en la mayoría de las ocasiones estados que no hemos experimentado aún, ¿acaso los videojuegos no representan ese héroe que nunca serás? Más bien no es muy difícil de imaginar.
Vivir en una mentira donde el esfuerzo es nulo, para algunos puede ser deseable, pero pienso que de deseable poco…

La sociedad está pasando un mal trago, y puntualizo que los mas jóvenes están sufriendo un estado de maquina del placer, un hedonismo personalizado donde se busca la individualidad, ajenos a todo contacto. No queremos que nos manche o perjudique.
El miedo al sufriendo y no parar huir de este. Necesitamos darle forma a unos placeres estándares para formar realidades imaginarias. (Ya lo dijo R. Nozick)
En las parejas también ocurre este hecho, se experimenta un rechazo del sufrimiento por no “amoldarse” a la búsqueda de los placeres del otro y compartirlos.

El sufrimiento físico y emocional son la justificación perfecta que se busca para no tener sentido para vivir. La gente que no es capaz de encajar el sufrimiento y si uno no para de huir del sufrimiento no podrá desarrollarse completamente.
Llegamos a una “sociedad infantil” que es incapaz de darle respuesta a ese sufrimiento, creamos nuestro propio egoísmo interior que nos destruirá porque el sufrimiento siempre te terminará encontrando.

“Sufrir no es bueno, pero esconderse en otra realidad para no darle respuestas tampoco lo es.”