Lágrimas de Ángel

Hubo una vez un tiempo en el que existió un ser mágico, decían que su poder era tan inmenso que podía dominar todas las cosas. Hasta que día algo se interpuso en su infinito poder, una mujer.
La joven era una cazadora independiente que se asentaba en un valle, sus labores era la caza de subsistencia. La belleza de aquel ser femenino era tal, que el poderoso señor de todas las cosas no pudo resistirse a hechizarse de sus encantos. Pasaba el tiempo y el todopoderoso deseaba poseerla y ofrecerle la inmortalidad, ese bien tan deseado por los mortales, el engaño a la muerte.
No obstante, pasó el tiempo, la joven desde su inocencia no pudo imaginar que el señor la vigilaba constantemente, entre los árboles, el agua, las rocas, todo era parte de su ser.
Una mañana en el bosque, apareció junto a un arroyo un caballero que se había perdido del ejército para enfrentarse contra las tropas del norte. Las guerras entre los hombres eran muy frecuentes debido a su naturaleza posesiva.
El corcel se refrescaba en el agua mientras el joven se sentó a descansar y a quitarse el pesado yelmo.
Unos gruñidos de bestias salvajes partían el aire, vio pasar a alguien a toda velocidad entre los árboles, seguidamente una especie de lobos gigantes armados con grandes colmillos y garras babeando detrás de su victima.
El caballero se armó con su espada y echó a correr tras las fieras, la maleza era espesa y apenas podía mantener los ojos abiertos sin que algo amenazase su cara.
Las fieras se postraron en unos montículos con las bocas abiertas desafiantes, la cara de terror de la joven lo decía todo, se había tropezado y no tenía escapatoria. Los animales bajaban poco a poco, acercándose a la chica, estaban ya prácticamente a su altura.
El aliento fétido de sus bocas olía a la muerte, las fauces comenzaron a abrirse más y en ese momento algo brillante cegó los ojos de la chica.
Empuñando la espada con fuerza estaba el joven caballero de cabellos largos y negros. Su mirada era firme, la respiración era agitada. Unas gotas golpeaban su armadura produciendo el ruido metálico que hizo que las bestias empinaran las orejas.
La chica con los ojos bien abiertos vio a su salvador, no podía dar crédito al valor de aquel soldado.
En un abrir y cerrar de ojos, las bocas sangrientas volaban a por el guerrero, se armó de la espada y haciendo círculos como si de un látigo se tratase los brillos de la espada contrastaban con el rojo de la sangre. Cabezas de animal, extremidades y órganos volaban a su alrededor.
Cuando bajó la espada, el grito de cuidado de la muchacha lo alertó, giró su cabeza lentamente mirando de reojo. El tiempo se congeló lentamente, la punta de la espada rozaba al animal que paso justo por su lado. Justo después, se dio la vuelta enfrente de él y se separó su cuerpo en dos.
Se acerco a la chica y le tendió la mano y ella con temor su mano fina y temblorosa acarició los dedos metálicos de los guanteletes de la armadura.
La chica seguía el paso fuerte del caballero, no podía dejar de mirarlo, era su salvación y quizá algo más.
La montó en su caballo, el justo detrás, alargó sus brazos cogiendo las riendas y cabalgaron hasta salir del bosque.
-¿Quién eres? ¿Por qué te perseguían esos lobos?-
La mirada de la joven se clavó en los ojos del caballero.
-Desde hace tiempo… Todo me persigue, tengo que sobrevivir como pueda.-
-¿Tienes familia? ¿Marido? ¿Hogar?-
-Mi familia es el bosque y mi hogar también. No se que es marido.-
-Pues tu familia y casa iban a comerte…-
Llegaron a una pequeña ruina de una iglesia y amarró el caballo junto a un árbol cercano. Se refugiaron en la iglesia, pero una luz cegadora surcó las nubes entre la tormenta.
-¡Oh, no! ¿Qué está ocurriendo?-
-Es la luz del Señor de todas las cosas- Contestó el caballero seriamente.
-Me da miedo…-
-Es un ser divino, es el creador de todo, no debes de tener miedo. ¡La luz ha caído en la iglesia, seguro que es uno de sus milagros, vamos!-
Las puertas viejas de la iglesia cedieron con la fuerza del joven caballero, en el fondo del atrio se podía ver entre la luz una figura. La energía que emanaba de su interior ese ser era infinita. Era el Señor de todo. Y venía a cobrarse su capricho.
Quedaron la chica y él medio agachados cerca de la luz del fondo. La luz parecía moverse y una figura oscura salia de la fuente luminosa, era un caballero con una armadura brillante y un gran yelmo tapaba su cara entre sombras. Una voz poderosa se desprendió de aquella figura mágica.
- Caballero dame a la chica que está a tu lado…-
- ¿Quién eres?- Su voz era temblorosa a la vez que reflejaba incredulidad.
- ¡No hagas preguntas insensato! ¡Dame a la chica y te dejaré vivir!-
- No lo haré, tiene miedo y es libre de hacer lo que quiera…-
- ¡Cállate, ¿acaso no sabes con quien estas hablando?!- La tierra temblaba al subir el tono de su voz.
- Lucharé, no pienso consentir que hagas lo que quieras!-
- Definitivamente eres un necio, no sabes que mi poder es mucho mayor que cualquier cosa.-
Alzó nuevamente su espada corriendo hacia la luz, la levanto y una espada surgió en la mano del Señor. Los movimientos de aquel ser eran rápidos como si supiese todos sus movimientos. El cansancio en el caballero se hacia notar y el ser divino no daba ninguna tregua.
-¡Espera! ¡Me entregará a ti!-
-Nooo, no lo hagas chica, no sabes las intenciones que tiene.-
-¡Pero va a matarte!-
-Admiro tu valor chico, estas listo para morir, todo un soldado, todo un completo idiota.-
Con un golpe de espada el caballero le cortó una hombrera de la armadura luminosa, al caer al suelo se desvaneció en forma de luz. La espada tenia el filo ardiendo, al rojo vivo. La cara del joven era de terror, de alguna forma sabia que había despertado la irá de lo más poderoso que existe.
-Eres bueno chico, pero vas a morir, eres un infiel has luchado en contra de tus principios y eso no lo voy a perdonar.-
-Pues acabaré con mis principios, pensaba que eras justo y misericordioso, pero veo que eres maligno y vengativo.-
-¡Morirás! ¡Insolente!-
La visión del caballero quedó borrosa y el sonido de la chica gritando no salvajemente fue lo último que escucho mientras las tinieblas de la muerte lo apresaban.
La espada de dos metros le atravesó el corazón y parte del pulmón, la respiración agitada y la sangre derramándose por la espada y el suelo tiñó la iglesia del líquido de la vida.
-¡Nooo, lo has matado!-
- Era su destino, tenia que morir por defenderte de lo desconocido.-
- Eres despreciable…- Las lágrimas se hacinaban en sus parpados, la ira contenida estaba surgiendo dentro de ella.
- Ahora vas a venir conmigo, te he observado mucho tiempo y eres el ser más bonito que puebla este mundo.- Su brazo se tendió, recordándole al valiente caballero que ha entregado su vida por ella hace unos instantes.
Escupió en su mano y sacó una espada en la funda de su espalda. La punta señalaba el rostro de aquel ser.
- ¡¿Cómo te atreves?! ¿Acaso no sabes que tu y todo lo que hay aquí me pertenece?-
-No, no te pertenece. “Podré ser fruto de ti, pero mi voluntad no te pertenece”.- Los cabellos de ella le tapaban el rostro pero al levantar la mirada sus ojos se convirtieron totalmente negros menos el iris que era de color verde intenso.
-Pues entonces si no eres mía, morirás…-
La espada fue veloz en la búsqueda del cuerpo de la chica para destrozarlo, pero ella ya no estaba allí. Se encontraba justo detrás de él. Al momento el ser desapareció y la joven no pudo verlo. Un sonido ardiente la atravesó y vio salir una mano de su vientre.
Cayó al suelo perdiendo casi el conocimiento, algo le hizo retomar fuerzas y las heridas comenzaron a cerrarse. Aparecieron en su piel tatuadas escrituras desconocidas.
Golpes de luz, ataques rápidos, la iglesia cedió… Uno frente al otro.
-Sabía que eras especial desde el primer momento, escondes debajo de tu inocencia algo más.-
-Has despertado en mí algo que necesitaba salir, soy la hija de “Sed”, mi alma vaga entre los vivos, siempre buscándote… Las líneas de sangre de mi familia siempre intentaste destruirla, pero nunca lo conseguiste. ¿Qué ocurriría si acabo contigo? ¿Lo has pensado?-
-¡Muere!- Alzándose en el cielo con todo su poder.
Ella al saltar esquivo su ataque y sus mandíbulas agrandaron abarcando el cuello y desgarrando la armadura luminosa, sus ojos se pusieron blancos y los símbolos de su piel se iluminaron.
Se oyó caer el peso del cuerpo contra el suelo, el Señor estaba acabado. Lilith que era su auténtico nombre había acabado con milenios de destierro. Se acercó al cuerpo del caballero acercando su rostro y dos lágrimas se introdujeron de sus mejillas a las heridas mortales de su salvador. Este recobró la vida mientras ella seguía su camino mirando de reojo siempre a los mortales.
El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror


Sarah dijo
Joder tío, me ha gustado el final con la mencion de Lilith el segundo nombre de Eva en el libro del Génesis. Se nota que lo has pensado bien! xDDD. Me ha gustado el planteamiento y el transfondo del mensaje de la negación de Dios y las cuestiones existenciales!!! Continua escribiendo así!
24 Octubre 2006 | 02:42 PM