El señor del Odio
Cielo rojo sangre, campo de batalla, cadáveres alrededor de mi, cuerpos corrompidos por el fuego y la destrucción. Los ojos de un ave negra divisan desde su posición miles de muertos apilados y desollados. El olor a sangraza levantaría el estomago al propio asco.
Miradas pérdidas sin alma al cielo enrojecido, el humo del fuego incandescente destruyendo la poca vitalidad de la tierra. Silencio, silencio mortal, nada ha quedado vivo excepto yo. Sujetándome en mi pesada espada a modo de apoyo voy recorriendo con mis pies ensangrentados entre mutilaciones y restos de carne difíciles de ver.
Mi último aliento esta consumiéndome por dentro, ahora solo veo en la cima del monte gente empalada y destrozada expuesta a las consecuencias de la propia naturaleza que a veces es bella y a la vez destructiva.
Mi armadura rota me siega las heridas, me pesa tanto que casi no puedo ni respirar, pero por alguna extraña razón algo me impulsa a subir a la cima del monte donde la batalla fue más brutal.
Una espesa niebla se levanta a mis pies y el cielo se empieza a tornar con un manto negro acusador. Pequeñas gotas me caen en las mejillas, ahora el agua empieza a bañar los cuerpos sin vida con un tinte oscuro que corrompe la tierra.
Mi espada hundida en el barro que me hace imposible de levantar, ascendiendo por el monte a la cima, los sonidos de los truenos me erizan la piel. Relámpagos iluminando el cielo de una forma fantasmagórica que iluminan el metal de mi cuerpo.
A mitad del camino pude ver a uno de mis compañeros de batalla desgarrado totalmente con una expresión de dolor que me hizo saltar las lágrimas y a la vez me produjo odio interior.
Ya en la cima podía ver los cuerpos empalados bañados en sangre y el agua haciendo correr más sangre por la estaca hacia el suelo. Pero entre el laberinto de innumerables estacas pude ver una sombra en el fondo. Alguien estaba allí esperándome. ¿Quién podría quedar vivo ahora? ¿Qué hace en lo alto de la cima?
Crucé los mástiles malditos, era un laberinto entre tantos muertos, pero podía verlo esperándome…
Una gran túnica oscura tenía toda su figura, era alto como una torre. El encapuchado estaba de espaldas a mí. Empuñé la espada con fuerza entre mis manos doloridas y cortadas por el frío.
-¿Quién eres?- Grité con fuerza.
No obtuve respuesta alguna por parte del encapuchado, algo se metió por mi espalda provocándome autentico terror. Era quizá el ambiente en el que me encontraba, quizá era aquel encapuchado misterioso.
Me acerqué más, podía ver la niebla densa que rodeaba su túnica. Empezó a girarse el encapuchado y yo empuñé mi espada con más fuerza…
No podía ver su rostro, la oscuridad de su capucha no me dejaba verle. Eso me ponía más nervioso.
-¡¿Quién eres?! ¡Contesta si temes por tu vida!- Mi voz adquirió un tono bastante grave.
- Soy tu peor pesadilla y la peor de todas que puedes tener…-
No hablaba, escuche aquella voz tan escabrosa y sin alma, esa voz nunca la olvidaré.
- ¡Si no opones resistencia te daré una muerte justa!- El tono de mi voz producía ciertos tonos de nerviosismo e incertidumbre.
El encapuchado bajo del montículo en el que presidía todo el campo de batalla de muertos, pude ver su armadura negra, estaba tallada con formas de ángeles llorando y múltiples formas de huesos y demonios del infierno.
-¿A qué orden de caballería perteneces?-
No obtuve respuesta de nuevo, pero se puso justo en frente de mí, a pocos pasos, su olor era desagradable y su presencia me aceleraba el corazón. Una sensación de angustia recorrió mis venas, gritos de personas se escuchaban en mis oídos.
Se acercó un poco más y pude ver todos los detalles de su armadura, negra deslumbrante, la malla de abajo era roja y las formas macabras resaltaban bastante.
Sus manos ascendieron de la túnica hacia la capucha, sus manos eran afiladas con unas uñas largas y la tez de su piel era blanquecina. Mostró su rostro, sus ojos eran del color de la sangre, su rostro era fino como el de una mujer pero no sabía exactamente lo que era… Su voz era asexual, su aspecto también, pero no sabia de donde venia aquel caballero.
- Que no te confunda mi aspecto, he venido para acabar con el único superviviente del tributo de la muerte de esta batalla.-
- ¿Qué quieres decir?-
-Tu alma me pertenece, eres mi alimento… Eras general de tu ejercito, padre y muchas más cosas que se de ti. No soy de este mundo pero he venido a por ti.-
Lancé mi espada a su cuerpo y me paró el golpe con una de sus manos y mi cuerpo se resintió de la fuerza con la que mande mi ataque.
- No podrás conmigo. Por mucho que lo intentes me perteneces.-
-¡No soy dueño de nadie, solo de mi mismo y vas a morir.-
Su risa se me metió en el sentido, aquella cara extraña de ojos rojos y labios pálidos se reía sin cesar.
De repente me miró fijamente apenas a unos centímetros de mi cara, podía ver el interior de sus ojos el odio contenido, veía la muerte. Su respiración y el sonido de mi corazón acelerado.
Sin enterarme del dolor me había metido la mano por la armadura, desgarrando mi carne, mi boca sangraba.
-Ahora eres mío, la muerte más valiosa de la batalla. Veremos a ver que haces sin corazón-
Empezaba a notar como el mundo se apagaba ante mí. Me caí al suelo en redondo y algo me hizo levantarme de golpe. Abrí mis ojos de nuevo y estaba dos palpos flotando sobre el suelo. Podía ver como aquel ser estaba de espaldas…
- ¡Eh tu! ¡Aún no has terminado conmigo!- Notaba surgir fuerza de mi interior.
-¿Qué? ¿Cómo? Si he acabado contigo.- Su cara expresaba asombro y temor.
Yo ya estaba muerto, has querido arrancarle el corazón a alguien peor que la muerte. Tú no sabes quien soy yo…
-Soy el ángel que desterrado y no podrás conmigo. Fui expulsado una vez y ahora vago por las batallas buscando pasajeros para su redención… Mi nombre es Caronte.
El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror


Vampirella dijo
Tío, joder!!! Quiero soñar lo mismo que tú!!! :P Dios, ha estado el relato muy chulo, además la inclusión en primera persona contado en presente mola mucho!!! Casi he podido ver al encapuchado en mi mente... Me encanta tu blog escribes genial, un poco macabro pero tiene su punto de intriga... :) Un saludo!
8 Octubre 2006 | 01:40 PM