Aprender a equivocarse, equivocándose para aprender
Creí aprender a ver el camino, siempre pensé que fácil seria todo. Sigues pensando que la realidad resulta tan fácil como aprender a ver todo lo que te rodea, pero no es así, las cosas resultan de otra forma que de alguna manera para verlas y comprenderlas tenemos que fracasar. La palabra fracaso que para no dañar el ego del lector llamaré yanquimente Flop, esa dichosa palabra es la herramienta de apoyo para lograr avanzar, progresar, aprender…
Sin equivocarse no se consigue triunfar, sin salirse del camino nunca sabrás lo que has hecho para saber que realmente ibas por el buen camino, se puede tropezar en él también, podrás sangrar en la caída y blasfemar después de ello, pero deberás de levantarte y seguir.
El hombre es el único animal que tropieza de nuevo con la misma piedra, siempre pensé que eso nos hacía más torpes.
Las experiencias; esas grandes armas compuestas por sabidurías y destrezas que nunca sabremos si alguna vez alguien es sabio o lo suficientemente hábil en algo. Lo que si esta claro es que aprendí de los errores, aprendo mejor dicho, siempre tendemos a pensar que ya hemos cambiado en algo, cuando son siempre pequeños matices porque realmente nunca sabremos por nosotros mismos si hemos cambiado.
Pero hablemos del error, esas veces que sale algo mal que repercute sobre todas las cosas, es irremediable, angustiante y en muchos casos frustrante. Lo sé, pasa muy continuo durante el transcurso del tiempo y si perdura en el tiempo y en el espacio es un error virulento, la gente lo llama mal recuerdo. Yo lo llamo experiencia, concebida para asimilar y masticar fuertemente ese error y digerirlo lo mejor que se pueda, a veces no puedes evitar las lagrimas saladas que amargan, así se consigue el triunfo, si lo mantenemos en nuestro espíritu se maduran arrugas en nuestra amplia frente y transferir nuestra experiencia en forma de consejo, esa gran ayuda que nunca escuchamos y siempre recordamos cuando se nos dijo.
Aquí volvemos al principio para morir en el consejo que es el final cíclico, el resultado es el caso omiso y la equivocación que siempre será el resultado.
No existe el ser que no se pierda en el camino y tampoco hay caminos que sean perfectos para nadie.
La leyenda del pobre hombre que no aprendió nada
La historia cuenta que existe un pobre hombre que siempre fracasaba, siempre llevaba consigo a sus amigos: uno se llamaba Tristeza y el otro se llamaba Soledad, nunca se separaba de ellos y tampoco se sentía a gusto si no los encontraba.
Un buen día, el hombre fue inundado por el fracaso y sus amigos le ayudaron a alimentar la pena. Se volvió tan grande que empezó a mutar como los virus y se termino por convertir en un monstruo con cara de pocos amigos, Tristeza y Soledad se arrancaron sus pieles para mostrar lo que eran realmente: Furia y Envidia… Sus caras reflejaban todo, eran malas consejeras para este hombre.
Tenía la capacidad de hacer marchitar y entristecer, más bien de aburrir a todo aquél que se cruzase en su camino.
Su existencia era una continua queja y no encontraba sentido a nada, hasta que un buen día descubrió que nada por lo que el creía que había luchado le iba a dar sentido a su existencia angustiosa.
El blog gótico. Cubil de pesadillas, seres de la oscuridad y el terror
