17 Junio 2009
Eres bella y soñadora, a veces perfecta,
contemplo tu rostro agazapado,
con los reflejos de una luna evocadora
que enternece mi pensamiento.
El tiempo pasa y no quiero olvidarme,
que un día estuve tan cerca de poseerte.
No lo hice por temor a descarnarte
el alma de tu cuerpo caliente.
Crece en mí el ansia, un deseo irrefrenable
que acontece una serie de cambios,
mi mirada se hace feroz y escucho
el martilleo de tu corazón en la oscuridad.
El veneno corrompe tu interior,
sufres de dolores innombrables
y solo te queda esperar.
Muere el día y con él la luz.
Ojos como llamas infernales,
ya no conozco tu rostro,
¿En que te has trasformado? ¿Ya no
tienes ternura en tu corazón?
Ahora se que cuando deseo
pierdo el control, no puedo parar.
Ya no tienes nada,
un rostro pálido y la compañía de
la oscura y baldía eternidad.

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9 Junio 2009
Duerme belleza inmortal, de piel inmaculada. Tan fina que si el sol se posase dañaría tus facciones pequeñas. Con los ojos mas bellos ocultando una ferocidad mortal. En mis brazos duerme pequeña, no temas estoy aquí. Escucha el rubor de mi aliento metálico, te daré lo que necesites. Acurruca tu pequeña cabeza en mi pecho, yo te alimentaré de la vida para que crezcas sana y fuerte. Mestiza eres, pero te acostumbraré a ser una criatura como yo. Nunca pensé que sentiría algo más fuerte que la sangre. Eres tu pequeña con tus manos diminutas y poderosas apresando mis largos dedos. Una boca como la tuya con unos pequeños colmillos despuntando y pronto serán grandes armas. Para los demás serías una aberración de la naturaleza, yo te veo como lo más bello que jamás he contemplado. Duerme pequeña, está amaneciendo y la luz no espera a suplicas. Serás mayor antes que ningún mortal. Quizá algún día me repudies por no ser como los demás, y veras como te anclarás en una juventud. No conocerás el amor mortal y el amanecer te dañará menos que a mí. Espero que algún día me perdones por traerte a un mundo caótico, pero solo siento que te amo y haré lo que sea necesario para que salgas adelante. Siento el calor de la sangre en ti, a veces pareces un bebe humano cuando la sangre te proporciona un color más vivo en tu piel muerta. Duerme mi pequeña, duerme... El mundo te espera y serás una bella flor venenosa oculta en un jardín inmenso. Te amo hija de la sangre, nunca te abandonaré.

Imagen: Crepusculovampirico
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17 Mayo 2009
Aquél que ya no pertenece a un mundo de tonalidades vivaces. Su pena se vio trastocada por contemplar el espectáculo que ofrece el último aliento. Ya no queda vida que adorar, solo pena y muerte por doquier. Son en estos momentos cuando se pierde el sentido de la razón consciente para pasar a otro estado de sensibilidad difícil de clasificar. Algo muy similar a una depresión constante que no me deja avanzar a pensamientos menos sombríos. Al cabo del tiempo te das cuenta de que ese estado es la propia felicidad recíproca, mutada a una visión más oscurecida. De pensamientos ennegrecidos, retorcidas ideas que se forjan sobre rincones recónditos del estado semiconsciente.No sabría como elegir el estado perfecto de la plenitud personal, no hay modelos construidos para catalogar tantas mentes distintas, lo que está claro es que no abundan las que tienen un matiz que difiere de la cromaticidad de un mundo que tacha o califica lo que debe de ser vivo en colores y pensamientos.Entonces puedo decir que he fallecido desde hace mucho tiempo, que no tengo ningún vínculo por lo que definirme con tanta homogeneidad abrumadora. ¿Qué nos queda acaso? ¿Hay lugar para una visión diferente e independiente?
Deseo vivir en la tortura perpetua de pensamientos que alegran mi alma de manera paradójica, no pienso llevar puesta la máscara de la conformidad. Esa que sonríe en el teatro y que nunca me ha caído bien.El pasar de los años me hacen ser menos optimista, pero a su vez considero que es un buen camino para la realidad en todo caso. Mi rostro se perturba en la soledad y me deleito con las lágrimas derramadas en una inmersión dentro de mi mente, que a veces resulta casi letal. Aprendí sobre la fuerza de los sentimientos que actúan como dagas afiladas, siempre rozando el corazón hasta que caiga en el sopor del filo metálico. Aún mantengo mi hipótesis sobre el inmenso jardín salvaje del que todos pertenecemos sin un edén, pero en cambio no desistiré en encontrar algo que me haga sentir un poco más vivo. La belleza siempre lo seguirá siendo aún estando rodeada de la decrepitud. Una pequeña flor oscura puede darme una respuesta ante tanta inocuidad. Ataviado siempre con las visiones de un ser dual que se mueve siempre entre dos mundos, el estado pensante y la semiconsciencia que me hace abrir los ojos en la más inmensa oscuridad. Veo seres que se retuercen, que aportan a mi visión siempre algo que va más allá. No tengo miedo a reconocer que mis propios demonios son los que se posan en mi hombro y me susurran las maquinaciones más macabras, que no pasa un solo día en el que no escuche sus palabras, que se desprenden como llamas infernales y se graban a fuego en mi memoria.

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16 Abril 2009
Puedo escuchar la melodía del viento a mí alrededor, el sol muere en el horizonte mientras avanzo por la espesa alameda. Siento nervios en mi interior cuando comprendo que queda muy poco para contemplar tu rostro. Sigue en mi mente aquella mirada que congeló mi alma, tus cabellos agitados, del mismo color que la noche, en la que mis fuerzas se acrecientan cuando es mi momento.
Es la hora en que los seres de la noche salen de caza y contemplan la inmensidad de la negrura. La oscuridad hace cambiar un mismo lugar, lo que parece inofensivo a veces bañado por la negrura puede resultar aterrador. Es la circunstancia que hace denotar mi belleza hasta el punto de la perfección, mi aroma puede resultar irresistible para los humanos, siempre con mi semblante blanquecino similar a un espejo que refleja la intensidad de los rayos lunares. Un mortal perdería su cordura por pasar unos breves momentos a mi lado, pero tú no me ves como ellos. La inocencia de tus ojos oscuros me conmueven, eso es algo que no sentía desde hace mucho tiempo, tanto que la memoria humana no es capaz de albergar. Limas mi maldad como el paso del agua que trasforma la más afilada roca. Incluso mi fuerte ansia me ataca de manera que mis sentimientos se contradicen, ahora soy yo quién se siente presa. Ya no tengo fuerzas para tener orden en mi cabeza, intento escapar de una bestia que no se cansa y que cada anochecer necesita cumplir su condena. Eres tu la que me ha vuelto a recordar lo que perdí, eres tu quien me aportas unos recuerdos rotos por mi condición.
Hace siglos sucumbió en mis brazos mi amor, influido por la necesidad la vi morir, dos lágrimas de sangre recorrieron mi rostro. Vi como una luz se fue de su mirada. En aquél momento dejó de respirar, su corazón se hizo gélido y con él... El mío. Deseché toda esperanza, transcurrió el paso del tiempo como hojas pesadas de un libro que no quiero recordar. Dar muerte para vivir. Con el peso de las almas que quité, desde hace tiempo me persiguen en los amaneceres, mientras en mi descanso me susurran corroyéndome por dentro. Has vuelto reencarnada en otro ser, el destino me ha ofrecido un regalo que no pienso desperdiciar. Veo en el fondo de tu retina la misma expresión de inocencia, el mismo gesto que me hizo replantearme lo que soy. No existe redención para una criatura de muerte, pero una fuerza extraña me ha otorgado unos sentimientos tan similares a los de cualquier otro ser.
Ahora en estos momentos espero tu llegada, en el bosque junto al rio que en esta época de invierno con su frialdad me hace recordar al paso del tiempo imparable. Caigo en la cuenta de que aunque ahora exista la tecnología, y tantas cosas que hacen a este mundo mutarse como una enfermedad, muchas cosas no varían. Eres mi amante perdida, se que has vuelto de entre los difuntos en forma de una joven apasionada por la decadencia. Desapareciste de mi lado, se desprendió de ti... El alma angelical, fulminada bajo las alas de un demonio, que está en estos momentos relatando estas palabras. Mi atracción sobrenatural te hará caer en mis garras, pero esta vez no cometeré el mismo error. Esta segunda oportunidad debo aprovecharla, muchas lágrimas de vampiro se deslizaron por mi fría piel hace siglos. Mi oscuro corazón ya no siente odio, a veces la sed viene a ser un recuerdo escabroso de lo que no puedo negarme. Estás enfrente de mí con la incertidumbre remota de lo que puedo hacerte, veo en tus ojos un amor más allá del miedo. Estrecho tu cuerpo junto al mío y puedo sentir los latidos de tu corazón despertando mis ansias de poseerte. Rechacé la idea de hacerte el mínimo daño, era insoportable la sed, ya casi no podía aguantar, más cuando comprendiste lo que soy. Desaparecí entre las sombras de la noche, pero justo cuando pensaba que había escapado para siempre de ti, te encontré nuevamente de frente. Tu dulce aroma no ha cambiado a través de los siglos, y tus gestos fantasmales se reflejan sin alteración. Es en ese momento, cuando comprendí de una fuerza poderosa aún más fuerte que la sangre. No te separes de mi nunca, seré el guardián que no descansará, el amante eterno...

Imagen sacada de Linkmesh
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24 Marzo 2009
Tu aspecto gélido me atrapa sin dejar en mí la más mínima posibilidad. Eres la dueña de los pensamientos, de todo un reino en el que nada puede hacerte frente, y yo me encuentro ahora en ese lugar. Recorro paso a paso la extensión de tu terreno, contemplo la belleza de tu reflejo. Me escondo entre las sombras, siento que necesito verte sin que te percates de mi presencia. Me baño en tus aguas, disfruto del alimento que me ofrece todo lo que forma parte de ti. Aguardo a la noche para recorrer mayor distancia y así poder estar más cerca.
Mis ojos se iluminan cuando observo lo poco que me queda para mi destino, como en un sueño, las distancias no tienen medida. Todo forma parte de un plan, en el que no existe una razón. La tierra se transforma en piel, los ríos son los flujos que recorren tu cuerpo, siento el calor que componen las sensaciones. Cada elemento del paisaje forma parte de ti. Sumido en la oscuridad observándote, el final de mi camino está muy cerca. Ya casi puedo tocarte, me reconforta y me abrasa la temperatura que desprendes... Quisiera que algunos momentos no murieran en el tiempo, que sean eternos. Muero observando tu mirada, que me aprisiona en los pensamientos más dulces y a su vez en los más oscuros.
En soledad viajo a tu reino, no puedo pensar que estoy desamparado, que no estás cerca para contemplarte. Ahora es de noche, tus dominios son peligrosos, ya nada es lo que parece... Grito tu nombre entre lágrimas, mientras recorro cada rincón saltando entre la maleza. Escucho el sonido de unas bestias persiguiéndome, mis piernas no cesan y siento que en algún momento me detendré para enfrentarme a un destino que aún no deseo. Llego a la fortaleza después de recorrer grandes distancias, las puertas están cerradas. Mi desesperación se acrecienta, son dos hojas grandes de cristal y veo reflejadas a mis perseguidores de grandes colmillos. Grito tu nombre y en un impulso me arrojo al vacio. Noto mi cuerpo precipitarse a los cristales, los atravieso y caigo en un lugar que desconocía. Era frío, de tonos azulados en donde la luz no entra, pero puedo ver entre las penumbras. Ahora si estoy realmente dentro de ti, siento un calor que me quema. Me reconforta y la instancia coge tonalidades rojizas. Entre grandes velos veo tu figura desnuda, seduciéndome con una mirada atrayente y cuando estoy tan cerca de ti pierdo el sentido, la noción de todo. Enredado entre tu tela de araña quiero ser degustado bajo tus instintos, espero abrir los ojos y verte a mi lado en la oscuridad.

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23 Marzo 2009
Siento temor al recordar lo que ocurrió, aún tiembla mi pulso con solo pensar cada instante de aquellos momentos. Los últimos rayos del sol cayeron en un día como otro cualquiera; recuerdo como el viento cesó al instante seguido de una espesa niebla que comenzó a cubrir los edificios.
El ruido de los vehículos cesó, en aquellos instantes yo me encontraba regresando a casa cuando mi vehiculo se detuvo de manera extraña. Intenté arrancar el motor, pero este no reaccionaba ante mis intenciones. Desistí al cabo de unos minutos, abrí la puerta y el contacto del aire frío de la calle me heló hasta los huesos. Me abroché bien la chaqueta y el contacto de la suela de mis botas en el asfalto me hicieron saber la cantidad de humedad que reinaba en el ambiente. Volvía de estar con unos amigos, de escuchar grupos de rock gótico, era una costumbre el juntarnos para deliberar si asistir a ciertos conciertos. Todo aquello me parecía muy lejano, el firmamento comenzaba a oscurecerse rápidamente. La densa niebla comenzó a cubrir mi alrededor, en contrapartida, ver demasiadas películas de terror no jugaba a mi favor. Mi imaginación inquieta comenzaba a vislumbrar posibilidades de que podría suceder en dichas condiciones. Encendí las luces de mi coche con el contacto de la llave y caminé lentamente por la carretera. Los arboles parecían a mi paso unos guardianes amenazantes, solo podía ver las ramas que intentaban abrazar la zona de tránsito. Todo lo que estaba ocurriendo me parecía una ironía, ya que deseaba una situación lúgubre en mi vida diaria, ahora que esto se asemejaba, borré de mí tales pensamientos. En absoluto me pareció divertido lo que pasaba, mientras caminaba tarareaba canciones, el frio hizo que el bello se erizase y silbaba aún con más fuerza. A lo lejos vi una camioneta, me acerqué con paso acelerado con cuidado de no resbalar con mis botas y pregunté si había alguien. No obtuve respuesta, junté mi rostro frente al cristal de la ventanilla y para mi sorpresa no se encontraba ningún ocupante en el vehículo. Me sorprendió ver como se encendieron las luces de emergencia. Sobresaltado di dos pasos hacia atrás y escuché algo que se movía entre los arboles, oculto entre la espesa niebla. En aquél instante, un sudor frio recorrió mi espalda, miré a mi alrededor y sabía que algo no iba bien.
Avancé por la carretera, siempre atento a mi espalda y los laterales del asfalto. Tenía presente que sea lo que sea no vendría de cara hacia mí. Para mi sorpresa vi muchos mas vehículos abandonados, desde coches patrulla, ambulancias, servicios de todo tipo. Me encontré una escena de accidente de tráfico totalmente ausente de personas, los restos de sangre en la carretera y las camillas vacías. ¿Qué le había ocurrido a la gente?
La pregunta que me hice después era el porque estaba yo totalmente solo, pararon mis pensamientos cuando volví a escuchar aquellos ruidos entre la vegetación del bosque. Se cortó mi respiración al escuchar unos pasos sobre la carretera no muy alejados de mi posición. Eran pesados y con cierto arrastre al andar. Conforme más se acercaba más pude distinguir el sonido de una respiración profunda. Me quedé petrificado ante los hechos de que ahora realmente no estaba solo en aquél lugar, y un extraño impulso me hizo agitarme y comencé a caminar deprisa al sentido contrario de lo que escuchaba. Sorteaba vehículos, buscaba a alguien que me pudiera ayudar. El terror se apoderó de mi al escuchar un grito desgarrador aquello que me perseguía no era... Humano. Vi sobrevolar mi cabeza un coche de bomberos, que se precipitó sobre los árboles provocando un gran estruendo. Mis piernas comenzaron a correr, y las pisadas que escuchaba tras de mí se hicieron más constantes. En algunas ocasiones escuchaba el sonido de cuatro patas, otras veces era un ser bípedo. Pude notar como aquello me daba alcance, temía mirar hacia atrás y quedar presa del horror. Me desvié de la carretera y me adentré en el bosque. En un acto fugaz me introduje en unos matorrales, vi algo saltar entre la niebla. Era oscuro y de grandes dimensiones. No podía ser real lo que acababa de ver, eso solo existía en el cine, pero esto hizo que mi pulso se acelerase peligrosamente. Intenté contener la respiración y calmarme. Algo casi imposible sabiendo que cerca de mí había algo que deseaba darme caza. De pronto escuche los gritos de auxilio de un hombre y vi caer su cuerpo delante de mi. Yo escondido vi las pupilas que dibujaban el terror, la sangre había salpicado su cara y me estremecí al saber que aún estaba con vida. Algo tiró fuertemente de él y lo apartó de mi vista. Escuché el ruido de unas fauces y los últimos gritos de desesperación del pobre hombre. Ahora aquello que deseaba alimentarse se acercaba, escuché el sonido de su respiración muy cerca de mí. Pasaron varios minutos de agonía hasta que cesó, un par de horas en las que no se como, pero conseguí dormir algo. Me aventuré a salir de mi escondrijo y cuando caminé entre los arboles pude ver unas huellas muy extrañas en la tierra húmeda. En aquel instante noté una gota golpear mi mejilla, lentamente me toqué el lugar donde había caído y al ver mis dedos el corazón me dio un espasmo. Era sangre caliente. No quise, pero al final alcé despacio mi rostro a la copa de los árboles. No supe describir lo que vi en aquellos instantes, era algo oscuro de ojos rojizos y luminosos. Estaba abrazado al árbol con gran agilidad y colgaba una de sus manos varias cabezas humanas. A los pocos segundos permanecí en el silencio total, abrí los ojos y pude escuchar uno de mis temas góticos segundos antes del final.

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21 Marzo 2009
A veces en determinadas situaciones nos damos cuenta de lo que realmente tiene poder. El amor es más poderoso que la fuerza atrayente del hambre que me produce la sangre. La idea de recuperarme gracias al fluido vital se desvaneció en un fuerte abrazo y las lágrimas de Elisabeth. Sus llantos y gritos llamándome en la más plena desesperación me hicieron reaccionar, estuve a punto de morir. Soy inmortal bajo ciertas reglas que debo seguir, pero un ataque de vampiro por la espalda ha estado a punto de acabar conmigo. No sale de mi la melodía que ahora recuerdo a la perfección; se encontraba en lo más profundo de mi mente, un recuerdo vago que vuelve con fuerza para proyectarme imágenes de mi hermosa madre.
Las fibras musculares de mi pecho se cosían en mi interior como si de una maquinaria de telar se tratase. Era un proceso rápido y doloroso. Jamás había experimentado una herida de tal magnitud. No podía creer que la muerte me acechara tan de cerca como en aquél momento, solo se que la pequeña Elisabeth estaba sana y salva. Al olerla supe que seguía siendo humana para mayor alivio. He perdido mucha sangre y el hambre depredadora crece dentro de mí. Rogué a Elisabeth que no se acercara demasiado, podría sucumbir en los deseos más primarios. Escuchaba su corazón y el sonido de los miles de canales de sangre que fluyen por su tierno cuerpo.
Me puse en pie como pude y permanecí en las sombras. Sujeté el mandoble para apoyarme, estaba tan débil que me daba la sensación de desfallecerme en cualquier momento. Mis colmillos crecían bajo mis labios, las uñas de las manos comenzaron a perder su forma humana hasta adquirir la morfología de unas garras. Mis pupilas se dilataron y el iris comenzó a tornarse en tonos rojizos. Sabía lo que estaba sucediendo, estaba experimentando una acción de autodefensa vampírica, adquirir forma salvaje para encontrar comida rápidamente. Comencé a cerrar los puños hasta sangrar, los grandes colmillos me acuchillaban la boca. El rostro de Elisabeth se transfiguró en terror, yo solté mi arma y salté agarrándome por el techo con hábiles movimientos.
Elisabeth quedó sola en la oscuridad, no escuchaba sonido alguno que la alertase; decidió agacharse taparse los oídos y cantar una canción para apaciguar el miedo. Mientras la pequeña cantaba una gota cayó en su mejilla, fría como el hielo erizando su vello corporal. Sus pequeños dedos testaron el fluido de color púrpura, poco a poco alzó su rostro al techo y unos grandes ojos rojos, seguidos de una boca llena de cuchillas blancas la contemplaban. Presa del pánico la chiquilla se agazapó temblando de miedo, con una fuerza poderosa descendió del techo de manera sobrenatural. Una potente la despidió aplastándola junto a la pared que crujió desquebrajándose rápidamente. Era la presa que andaba buscando desde hacia mucho tiempo, una bella vampira de cabellos negros. En ese momento algo salió de sus labios y paralizó el cuerpo de la Dhampyra.
-Estás perdiendo el control, tu naturaleza vencerá a la parte humana. Esa es tu debilidad.- La sonrisa de la vampira pareció iluminar la instancia.
En esos momentos aquellas palabras aplacaron mi sed, regresó a mi el sentimiento de rabia contenida, las ganas de venganza. Notaba como mi pulso descendía, como cada centímetro de mi piel se relajaba. Mi agudeza depredadora se disipaba por momentos, presentía una comunicación telepática, podía reconocer esos ojos. La ternura con la que hace años me miraban, con su presencia siempre a mi cuidado. Había regresado de las tinieblas, era mi madre o lo que quedaba de ella; he recorrido cientos de kilómetros tras su rastro sin saber quien era...
Mi madre se acercó a mí, su rostro refleja una mueca de compasión, un retazo de la vieja ternura que me demostraba cuando yo era tan solo una niña. Fiel a mi instinto me acerqué en un súbito abrazo que duró tan solo unos segundos cuando sus afilados dientes rozaron mi cuello. Pude sentir las punzadas, una sensación entre el sueño y dolor. Se desvanecieron mis fuerzas como la arena que se deja arrastrar con el paso del viento. El final era evidente, pero los gritos de Elisabeth me otorgaron las fuerzas para sujetar con mayor fuerza la espada y hundirla en el vientre de mi madre. Entre mis lágrimas observé el gesto de felicidad en la cara. Le había ofrecido la salvación. Noté el peso de su cuerpo en mí, ya había desaparecido el aspecto vampírico de su ser, la pude ver como cuando era una niña. Besé y abracé a Elisabeth, mientras observaba en la oscuridad una figura masculina que se alejó al verme... Nunca más la volví a ver...

..:: FIN ::..
servido por lacienagaoscura
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19 Febrero 2009
La sensación de una opresión extraña en el pecho volvía a sentirla, después de muchos años siendo una niña perdí a mi madre. Los ojos inocentes de una niña me han juzgado como algo más que un ser oscuro. El olor de sus cabellos humanos rozando mi rostro y sintiendo sus lágrimas dulces, calientes mojando mi ropa ajustada de caza. Siento desfallecerme mentalmente, mis esperanzas de recuperarla se hacen nulas conforme más tiempo pasa. Lo se, ya que siento el mismo hambre y algo hay dentro de mi que no tiene compasión. El odio que siento me cohíbe de sentir tentaciones, mi única meta es encontrar a la pequeña que me ha dado un rayo de esperanza, no permitiré que nada le ocurra.
Mis pies levantan las hojas secas del suelo con un paso sobrenatural, el roce de mi cuerpo con cualquier rama la hace despedazarse arrastrando todo consigo. Con mi mandoble sujetado en una de mis manos lo dejo arrastrar con el mismo movimiento que mi capa. Comenzaba a morir el sol en el horizonte, mis sentidos se acrecientan al igual que cualquier vampiro en la noche; percibo el olor a sangre reseca, mi ira crece conforme más rápido me desplazo. Para mi asombro una mansión medio derruida por el paso del tiempo se encontraba en lo más profundo del bosque. Me desplazaba ocultándome entre las sombras, trepé de un salto en uno de los árboles que sus ramas se adentraban en un gran ventanal central. A mis olfato vino el olor que llevaba siguiendo desde hace mucho tiempo, ese olor nauseabundo que me hace vibrar cada músculo de mi cuerpo pálido. Una melodía me hizo estremecerme, una voz que hacia mucho tiempo que no escuchaba. Aquella voz femenina provocó que un sudor frio recorriera mi espalda, una sensación extraña me invadió por completo. En ese instante la voz de Elisabeth me hizo salir del trance en el que me encontraba. Derribé varias puertas de madera, era como romper papel con los dedos, subí las escaleras apoyándome en ocasiones en las paredes y me adentré en un salón totalmente a oscuras. Al fondo en la penumbra se encontraba la joven amarrada junto a una chimenea victoriana. Me acerqué y la desaté; su reacción fue abrazarme entre lágrimas, acaricié sus cabellos y la alejé para examinarla. Temía que aquellos demonios hubieran mancillado su pureza. Un alivio intenso me hizo calmar la ansiedad que sentía en el pecho.
Recuerdo perfectamente ese momento, los ojos de Elisabeth se abrieron hasta el punto de sentir el terror en mis venas. En esos momentos no existía el sonido, todo iba muy despacio, el tiempo parecía detenerse por momentos. Los labios de Elisabeth formando un grito desgarrador, en ese instante un fuerte calor invadió mi pecho. Un estruendo en forma de pitido recorrió mis oídos provocándome mareos y sentía como la vista se nublaba amenazándome con entrar en lo más profundo de las tinieblas. Mi vista descendió donde encontraba esa extraña sensación y pude ver una garra afilada destrozándome por dentro, atravesando mi corazón, ahora inexistente, ya no palpita y siento como mi fuerza se desvanece. La sangre goteaba fuertemente contra el piso de madera; pude ver las lágrimas de Elisabeth, su rostro congestionado por el dolor. Una sonrisa con la mirada más tierna que jamás hice, ese gesto fue lo último que recordé. Me desplomé y volví a escuchar aquella melodía que me era tan familiar. Ahora lo recuerdo, era la canción que mi madre me cantaba de niña para que durmiera y dejara de tener pesadillas.
Ahora siento una extraña tranquilidad, apenas siento el dolor y el silencio es lo único que existe en estos momentos. Puedo verme corriendo a los brazos de mi madre, cada vez más cerca de mí. Escuchaba una llamada, una voz agitada de niña... La luz vuelve, el dolor también me acompaña y veo el rostro de la pequeña Elisabeth bañado por las lágrimas. Noto como mi alma humana se muere, la otra parte más oscura está luchando por sobrevivir. El vampiro le grita a mi humanidad que no perezca. Siento un impulso, el estómago me arde y una serie de dolores me hacen retorcerme, un calor intenso recorre mi pecho, algo ocurre en la herida que se enreda como la tela de una araña. Está cicatrizando, el rostro de Elisabeth se ocultaba en mi cuello y el calor de sus llantos me hizo recobrarme. Mis pupilas volvieron en si. Mis ojos violetas recobraron el fulgor y abracé con ternura a la pequeña.

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