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La Coctelera

Profunda oscuridad. Descenso.

Pude seguirlo por el sendero oscuro, era como un descenso a través de la oscuridad. Podía notar como aquello respiraba y transmitía inseguridad. A veces miraba hacia atrás, con la esperanza de no ver nada. Pero ese ruido constante y la sensación de que algo me oprime los pulmones me provocaba estupor. El guía de cuerpo maltrecho no daba tregua para un descanso, era como si tuviera la prisa de un alma a punto de ser llevada por el mismo diablo. Bien sabe dios que deseo ver la luz, esta oscuridad acompañada por la espesa humedad me produce una congoja que parece saltar el corazón del pecho. Nos adentramos más en el descenso, y es cuando oigo el ruido de lo que yo llamo cornetas. Noto el vello erizarse provocando dolor en la piel. El miedo hace que las lágrimas afloren alrededor de mis ojos. ¿De dónde proviene ese sonido? ¿Por qué el guía no dice nada?

Solo puedo seguirlo, si lo pierdo nadie me encontrará en el interior de este lugar, y no deseo escuchar esos ruidos de cerca. Cada paso que doy es un eco en la inmensa oscuridad en la que nos encontramos. Sé que descendemos, la luz de la antorcha crepita debido a la humedad del ambiente, hemos descendido más de diez grados en tan solo unos pocos metros. La sensación de frío hace templar hasta el último de mis huesos, puedo decir que siento realmente algo de miedo, no me avergüenza reconocer que estoy en algún lugar perdido con un ser que ilumina el camino. Me armé de valor después de que aquellos sonidos a veces lejanos se disipasen; ahora era el silencio y era tan espeso que casi se podía respirar. La visión del aliento caliente al contacto con el gélido aire producía figuras fantasmales alrededor de mis labios. Adelanté el paso y me coloqué justo detrás del guía que extrañamente nunca aminoraba el paso. Hacia muchas horas que no me dirigía la palabra, era extraño que no se haya girado en un solo instante. Un sudor frío recorrió mi espalda cuando vi la mano que tenia libre el extraño guía, había perdido la similitud de la forma humana: sus dedos eran deformes, gruesos y poderosos. Provistos de largas uñas ennegrecidas. Era espantoso fijarse que gran parte del pelo lo había perdido, y su paso era pesado y desgarbado pero a su vez firme. No me atreví a decirle nada, estaba claro que el camino que ahora seguimos no era el que me lleva a casa... A la luz del día. ¿A dónde... descendemos?

Empiezo a recordar, fue durante la cruzada. Era de la orden de Dios, la campaña estaba en todo su fragor en la batalla. Ocurrió en el arroyo. Miles de muertes en el agua, estaba todo teñido de sangre, no paraba de llover y las armaduras eran demasiado pesadas para aguantar tantas horas de lucha. Las órdenes eran mantener la posición ofensiva y contraatacar. Nos enviaron a todos a la muerte. Algunos soldados enloquecieron porque la batalla no duró días, sino meses. Recuerdo cuando empezaron a colgar cabezas de largas estacas, a despellejar los cuerpos que servirían de pasto para los cuervos. Caímos durante la refriega, fue un embudo y los ensartaron como si fuéramos animales, recuerdo la mirada de uno de mis capitanes antes de morir, sus ojos se apagaron en ese instante con mi imagen en su retina. Fue espantoso. Y yo... recuerdo que algo me atravesó el pecho por la espalda saltando litros de sangre a uno de mis soldados. Mi mano bajó por la coraza y encontré la gran apertura, metí los dedos y noté el tacto fresco de una herida mortal abierta. Comencé a respirar profundamente, me ahogaba al pensar que aún seguía la herida en el lugar. No es posible, puedo respirar, puedo caminar... y puedo hablar.

-¿A dónde me llevas viajero?- Grité con fuerza.

El extraño guía se paró en seco, el tiempo pareció congelarse mientras su grotesco rostro se volvió ante mí. Una carcajada mostro unos dientes pequeños y afilados similares a los de una alimaña del mismo infierno.

-Vamos al lugar que te corresponde querido general...-

Su voz era aguda y sus ojos totalmente negros se iluminaban con la luz de la antorcha. En aquél momento me temí lo peor.

-¿Y dónde es ese lugar? ¡Contesta bestia inmunda!-

Apreté los puños y notaba el chirriar metálico de los guanteletes. Cogí el enorme crucifijo que colgaba de mi cuello. Ahora empezaba a creer en las viejas historias de brujas, demonios y seres similares.

-No, déjalo, no te servirá de mucho, debes de seguirme por el momento.-

-No iré a ninguna parte espantoso ser, Dios está conmigo y te llevaré a sus pies, hacia la luz...-  

Comenzó a reírse dejando caer entre sus labios una saliva oscura y me señaló con una de sus largas uñas.

-¿Enserio crees eso? Dios te ha olvidado, lo hizo en el momento en que comenzó la batalla en ese valle. Y tú no sobreviviste, ninguno de tu batallón lo hizo. Muertos... Todos.-

Me quedé en silencio y vi que la luz se alejaba. Mi instinto me hizo seguirlo hasta que llegamos a la salida. Era de noche, sin luna y estrellas. Una suave niebla recubría el suelo del campo hasta que vi las antorchas de un ejército. Reconocí los colores de la bandera, era mi escuadrón. No podía salir de mi asombro, contemplar mi batallón en semejante lugar era incomprensible.Uno de mis capitanes se acercó hacia mí.

-Señor estamos listos para hacer frente.-

El horror volvió hacerse presa de mí, el capitán estaba herido mortalmente. Las heridas no paraban de sangrar y me hablaba con total normalidad. ¿Pero qué diablos?

-Preparen posiciones, no se a que nos enfrentamos, ni siquiera sé donde estamos... No pienso quedarme de brazos cruzados. Si esto es un castigo de Dios al menos que nos pille con las armas alzadas.-

Me trajeron el casco y la espada. Vi mi reflejo en el metal. Mi rostro era pálido, sin vida. Monte mi corcel que carecía de ojos y levanté la enorme espada. Observé el mal estado de la tropa mientras se dibujaban sonrisas en sus grotescas caras de cadáver.

-Caballeros, no sé qué ha pasado en estas últimas horas. No quiero pensar demasiado, soy un hombre de guerra, no de palabras. Quizás sea una segunda oportunidad, o es una terrible pesadilla. Vamos a luchar por nosotros, porque creo que Dios nos ha abandonado a nuestra suerte.-    

Escuché de nuevo las trompetas mientras apretaba con fuerza la empuñadura. Algo se acerca, sea lo que sea viene hacia aquí.

-¡Estad preparados! ¡Pronto sabremos que nos depara el destino...!-

    

Imagen: ilustración Sauron modificada. 

Lady Vamp. Sangre en el concierto (IV Parte) (+18)

Podía ver apagarse las últimas luces del día a través de las rendijas de las persianas. Era una sensación extraña sabiendo que si las abres de par en par sabes que vas a morir. Ha sido así desde que perdí mi vida humana, prácticamente solo recuerdo mi última noche con vida, he sido más tiempo ser inmortal que humano. A veces veo mi reflejo en el espejo y no sé lo que realmente soy... Creo que he leído demasiadas novelas existencialistas, pero la verdad es que no sabría cual es el verdadero sentido de mi existencia si no pudiera matar.  Y creedme para sobrevivir los sentimientos no sirven para nada.

Tarareaba una de las canciones de los Sisters of Mercy mientras pintaba mis uñas nuevamente de negro. Tocaba aseo personal, generalmente los vampiros siempre tenemos un olor especial, algo similar a esas flores tropicales carnívoras, atraemos fácilmente a las moscas y luego nos las comemos. Mientras caía el agua caliente sobre mi cuerpo, recorriendo cada espacio, pensé en el evento que me deparaba para esta noche. Ah sí, hay un concierto de... un grupo de Black Metal, no es de mi agrado, pero... Todo sea por la sangre aunque esté bajo kilos de maquillaje. Me puse ropa ajustada de vinilo, medias de rejilla y un look algo siniestro. Oculté las venas ennegrecidas del paso del tiempo con el maquillaje. A ver las botas NewRock de tacón metálico, pueden ser útiles, liguero por fuera de la minifalda y algo escotado será perfecto. Salí de mi apartamento con un abrigo de vinilo con mucho vuelo, me recordaba a aquellas viejas películas del cine de vampiros; cada vez que salía por la noche con algo similar a una capa. Cogí el metro, me coloqué el ipod y al contrario que los humanos, si quería lo escuchaba absolutamente todo. Vi a unos cuantos muchachos con la estética y presupuse que iban al mismo lugar que yo. Me miraban pero no se acercaban. Aún es demasiado pronto, controlaré mi apetito. Me encaminé a una explanada vallada, era el recinto de los grandes eventos. Ya podía ver los carteles con la cara del cantante, estética muy oscura con apología demoníaca. Si ellos realmente supieran que el diablo tiene grandes...ejemm... colmillos y muchas curvas... El humano y sus figuraciones, que le vamos hacer. Saque mi entrada en taquilla mientras notaba furtivas miradas masculinas a mi trasero y todo lo demás. Puede ser una noche muy productiva. Me introduje en el mar de gente y esta vez para no levantar muchas sospechas llevaba en mi bolso una bolsa de sangre, quería simular que bebía algo fresco y corriente. Cogí uno de los vasos tirados por el suelo y lo rellené. Me acerqué a un grupo de chicas metaleras y les pedí el favor de algunos cubitos. Notaba lascivas miradas en sus semblantes, me encanta sentirme tan querida. Es algo similar a ser una gran estrella, pero una estrella muerta por supuesto. No quería empecharme mucho con mi bebida ya que tenía que "cenar" esta noche. Y en ese momento empezaron los dobles pedales de la batería a sonar a toda potencia y vi a un hombre con una estética agresiva cantando con una voz que me recordaba a un vampiro con más de un mes sin alimentarse. Me fascinaba su aspecto ciertamente, tenía un ligero toque andrógino bajo toda esa parafernalia de vinilo, pinchos y cadenas entrelazadas. No tardé mucho en salir de mi ensimismamiento cuando dos chicos con caras de campesinos del Medievo se acercaron a mí. Tenían el típico aspecto de grande + estúpido. Encima adornados de apología satánica, que bonita convinación. Estaba sin palabras.

-¡Hola guapa! Como se lo está pasando la dama de la oscuridad.- decía mientras la saliva salpicaba. Con un comentario tan original como su cara de bobino.

-Muy bien encanto. Pero acuérdate de sacar al cerebro de casa cuando salgas. De todas formas no me viene mal un poco de compañía.-

Pasaban los minutos mientras intentaban meterme mano y olía sus cuerpos. ¡Agh!, a veces los animales huelen mejor que algunas personas. Contemplaba el concierto mientras esas sucias manos se posaban alrededor de mi cintura. Todo iba estupendamente hasta que el más tonto de ellos intentó coger mi bebida. Con la mente rápidamente hice que su compañero le diera un golpe. Era muy divertido jugar con las mentes simples. 

-Joder, te prometo que no he sido yo!-

- Ale chicos tranquilos he sido yo, esbozando una encantadora sonrisa.-

Qué asco los vi sonreír con unos dientes más negros que el vinilo que llevaba puesto.

-Bueno si me disculpáis caballeros necesito que me acompañéis, quiero ir a los aseos y una dama puede correr peligro, ¿No os importa?- Les guiñé un ojo y saque la lengua.

- Claro que si, aquí estamos para que no te pase nada.-

-Sois muy amables, apuesto a que las chicas hacen cola para quedar con vosotros...-

Me encaminé a los aseos relamiéndome, busqué el que estaba más apartado del resto. Hice un gesto para que entendieran que viniera primero uno de ellos conmigo. Así lo hizo. Se engancho rápidamente a mí, notaba su aliento caliente con aroma de alcohol. Recorriendo su saliva mis pechos mientras sujetaba su cabeza presionándole junto a mi pecho, al minuto quiso sacar el rostro de mis pechos y no le dejé. Conforme más quería salir más lo ahogaba, sentí los puñetazos en mi cara y el temblor del cuerpo antes de espirar.

-Para que te enteres gilipollas la dama de la oscuridad es una película de los 80 de Elvira.- No pude contener mi risa.

 Al par de minutos llamé al otro, era más pasable que el anterior. Repetí la operación, pero quería sentir como me lo hacía contra la alambrada más alejada. Mientras notaba su cuerpo junto al mío preparé mi vaso de refresco.

-Date la vuelta encanto...-

-¿Así te gusta más?- Dije mientras sonreía.

Desplegué mis grandes colmillos y el iris de mis ojos se tornó amarillento. La cara de susto no tenía precio, creo que la borrachera se marchó junto con la orina que se desprendía por sus talones. Lo cogí en alto y alargué una de mis uñas clavándola justo debajo del mentón. Puse el vaso debajo y comencé a rellenarlo. Pude ver como se empapaban nuevamente los cubitos de hielo. Que divertido, mi propia expendedora de bebidas humana. Quizá lo patente.

-Bueno amiguito, ¿se te ha quedado una cara de impresión eh?-

Lancé el cadáver por encima de la alambrada con un simple gesto. Y cuando levanté la mirada pude verla a ella. Era la chica que dejé vivir la otra noche...

Continuará.

Imagen:  Danni Filth, cantante de Cradle of Filth.

Lady Vamp. !Que "viva" el post-punk! (Parte III) (+18)

Quizás sea la más vieja de todos ellos en esta era. Muchos murieron por no saber adaptarse. Lo que está claro es que es más difícil no ser descubierto que el propio paso del tiempo, y digo esto ya que muchos de nosotros no aguantamos la presión del tiempo. No siempre fui una perra sádica, aunque las épocas pasadas quedarán en el olvido de mi memoria.

Paseo de nuevo después de terminar las clases, la ciudad estaba radiante. Y hoy me tocaba ir a la tienda de empeños, como sabréis aun que uno sea un no muerto en este mundo se necesita dinero. Y si lo piensas bien... ¿Es delito robar a los muertos? Todo lo que tenían de valor me daba para pagar mi estancia, comprarme mi ropa nocturna e incluso diseñármela a medida. Nada mejor para una mujer que sentirse sexy las 24 horas del día, en mi caso la noche. Me encaminé a una de mis tiendas favoritas, ya me conocían y siempre que llegaba me mostraban las últimas novedades, así como lo que sabían que mejor me sentaba. Al probarme uno de los corsés vi en el espejo un chico de estética post-punk, las reminiscencias de los ´80 parecen no morir. Les dije a los dependientes que recogería la prenda a la noche siguiente. Salí y seguí la llamativa cresta del chico por las oscuras calles. Era extraño, me costaba averiguar lo que pensaba. Apenas pude escuchar su corazón ¿es posible? ¿Un vampiro frecuenta mi tienda preferida y yo sin enterarme? Mery el paso del tiempo no pasa en balde como dicen los humanos. La curiosidad crecía en mí, tenía que saber a dónde se dirigía la sanguijuela con cresta, tomaba un camino que poco frecuentaba desde que llegué a la ciudad. Cogió dos líneas de metro y en un par de calles mató a dos prostitutas en un santiamén. Era muy rápido y agresivo. Es difícil determinar la edad de un vampiro, pero por la manera de matar se ve que no nació ayer de las tinieblas. Casi me descubre de no ser dl salto que di para agazaparme entre los contenedores. Continuó con paso acelerado y para mi sorpresa descubrí que existía un local nocturno llamado The Kick in the Eye. Alrededor de la puerta permanecían más siniestros de la onda ochentera, esos tenían pulso cosa que me produjo cierto alivio. No tardé mucho en penetrar en aquél antro, me recordaba vagamente al Batcave londinense (video Batcave). En su interior toda clase de attrezzo siniestro y sonaba a toda potencia Alien Sex Fiend. Agudicé mis sentidos y vi lo que me interesaba. Allí estaba en un piso superior compuesto de suelo metálico de rejas sobre un sofá amplio. Subí sorteando parejas alrededor de la escalera, se acariciaban bajo las luces verdes del local. Me quedé en silencio justo en frente y contemple la escena. Tenía una chica de rodillas y al verme hizo un gesto para que se apartara mientras se abrochaba el pantalón.

-Que tenemos aquí... ¿Qué tal jovencita? ¿Has venido buscando algo "diferente"?- Sus ojos trasmitían la intensidad típica de los vampiros, la voz era ligeramente aguda y contrastaba con la agresividad que le otorgaban los piercings de su labio inferior.

-Puede... Nunca te había visto por esta zona. Sólo busco un poco de diversión.- Intenté mandarle ataques mentales que no consiguió notar.

-Entiendo, esta noche recibo una mercancía interesante. Incluso es posible que te motive.- Recalcó las últimas palabras.

-¿De qué se trata?- Eran evidentes mis nervios ya que no podía percibir sus pensamientos.

- Mira abajo en la pista de baile. Es un cristal exquisito.

Los vampiros llamábamos cristal a las presas excepcionales, dirigí la vista y pude verla entre la multitud, era una chica muy hermosa y olía a virgen. El punk volvió hablarme sacándome de mis pensamientos.

-Es pura, tiene un grupo sanguíneo poco frecuente también. Y está interesada en nuestra existencia. ¿Te interesa?-

Antes de que pudiese contestarle se encontraba abajo cerca de la víctima. Tenía cara de inocencia y su olor era francamente irresistible. Noté su poder atrayéndola donde me encontraba. Usaba el hipnotismo igual de hábil que una cobra y en pocos minutos estaba a mi lado. Ya sentada nos dispusimos alrededor de ella, era un suculento bocado sin duda. El metía la mano bajo la falda mientras la besaba lentamente. Mis ojos se iluminaron en la oscuridad mientras comencé a degustar su sangre, hería suavemente sus pequeños pechos. El punk acarició mis cabellos mientras lamía a la chica. Noté su excitación ese sentido humano que aún me queda de forma primitiva. Y vi en sus ojos el deseo del contacto de una igual. Dejamos a la chica en estado inerte y mientras nosotros lo hicimos salvajemente a una velocidad sobrenatural. No es muy común el sexo entre vampiros, raramente se produce y quería disfrutarlo, ya casi ni me acordaba de la última vez. Antes de terminar noté un gesto extraño cuando pude ver que alzaba fuertemente una barra de acero afilada contra mi pecho, en ese instante la sujeté a milímetros del impacto mortal doblándola fácilmente. Di un fuerte rugido y partí sus muñecas dejando al aire los huesos. Se retorcía de dolor y no le di tregua cuando le asesté fuertes bocados arrancando trozos de carne. Lo desangré dejando su cuerpo reseco. ¿Ahora entendéis por qué son poco frecuentes los encuentros entre vampiros?

Me senté empapada de sangre al lado de la chica, estaba en estado subconsciente, sometida a mi control, tan inerte como una piedra. Hicimos el amor de forma tierna. Al matar al grotesco vampiro había apagado mis ansias de muerte. Es posible que este frágil ser viva para contarlo. La tuve abrazada durante horas en mi pecho, sentía palpitar su cuerpo, eso era la vida. La fragilidad humana que nunca tendré. Más tarde le hice volver a casa y que olvidara lo ocurrido. Al beber mi sangre podía sentirla en todo momento. Guardé en mi bolso antes de salir los colmillos del punk, tendré pendientes nuevos para mañana por la noche.

 

NOTA: Quiero dejar claro que es un cartel falso para la historia.

Lady Vamp. Recuerdos... (II Parte) (+18)

Pasaban las semanas, que divertido me resulta dejar los pedazos de carne ensangrentados después de una buena sesión de travesuras. Aunque reconozco que debería controlarme, sino tendré que volver a mudarme y no tengo demasiadas ganas. Los vampiros solo podemos alimentarnos de sangre fresca, pero eso no nos limita a otros placeres como dije en otra ocasión. Esta vez me encontraba en mi habitación, escuchaba un tema de Bauhaus, Bela Lugosi´s Dead... Magnífica voz de Peter Murphy, me deleitaba con esa voz humana tan deliciosa; mientras el humo del porro que fumaba ascendía creando formas fantasmagóricas hacia el techo. Entorné los ojos y observaba en la mesita la luz de las velas. Era evocador y a la vez propicio para revivir recuerdos del pasado.

Me he pasado gran parte de la vida durmiendo, la respuesta es porque realmente llegó un momento que los tiempos no me causaban motivación. Pero en este nuevo siglo las cosas son muy diferentes. El mundo cambia súper deprisa. Antes para un avance había que esperar que uno que llamaban loco inventara algo, ahora en cambio todo va por empresas y gran parte de lo novedoso lo crean los asiáticos, muy majos pero no son de mi gusto, saben a listo. A lo que iba, me hace recordar el humo y la luz mortecina de las velas en la plena oscuridad... Recuerdo antes de tener un largo sueño de muchos años, antes de entrar en aquella mugrienta cripta; situaros en el siglo XIX, me encantó una de las noches en un lugar de Paris. Aún existe en la actualidad ese local que no diré el nombre, era una especie de burdel muy fino, con habitaciones con mesa para tomar algo bien decorado y con grandes espejos para ponerme mucho más mientras veía lo que hacía. Si lo recuerdo bien, iba una pareja conmigo, querían probar algo nuevo por aquellos entonces era mi primera noche en aquel sitio de perversión. Era una fulana de lujo ciertamente, quería saber lo que era moverse entre el lujo y degustar la sangre burguesa, antes había más fineza que ahora. Me gustaba realmente aquel mundo ya anticuado.

Era una pareja joven, muy guapos los dos, refinados y perversos. Generalmente para la época estaban mal vistas las prácticas liberales, por eso el local que hoy en día es realmente una cafetería antes hacía creer que era eso. Pagaron bien la suite que era una individual bastante grande en el piso superior, entonces aparecí yo de entre las sombras, encorsetada realmente era llamativa sin necesidad del poder que me otorgaba la sangre. Olían ambos a sadismo, pude leer en sus mentes la corrupción, me asaltaban miles de pensamientos lascivos de la pareja.

-Enchanted...- Dije postrándome a ambos. -Seré vuestra meretriz por esta noche.- Mi sonrisa los encandiló, el chico tenía una mirada profunda de expresión seria y ella era una especie de serpiente con ganas de enroscarse.

-Estamos deseando probar tu experiencia. ¿La estancia está equipada con todo?- Dijo el joven con ímpetu.

-Oh si mesié, todo lo que usted desee se encuentra aquí, recuerde que es el mejor lugar de París. Y es mi primera noche y da la casualidad que mi primer servicio, pero no por ello carezco de experiencia. No olvidareis esta noche en vuestras vidas os lo prometo. Mi nombre es Blossom Nervié. Síganme.-

No se cuantos nombre he adoptado a lo largo de los siglos, llega a ser aburrido.

Ascendimos a la planta superior y les mostré la habitación con todo al detalle, el espejo del fondo, la mesita de las bebidas y la cama redonda con ese aire victoriano característico. El se quitó la chaqueta y ella rápidamente estaba casi preparada, podía notar el flujo de su sangre corriendo fuertemente por sus venas. Era evidente que estaban excitados. Yo dejé caer la bata de cola de gasa que ocultaba mi liguero y corsé de encaje. Mi cuerpo pálido les impresionó, en ese instante me puse a la defensiva, pero vi cierta fascinación en sus rostros seguida del morbo.

Me recosté en la cama como una pantera y la chica se acercó a mi acariciando con sus uñas mi espalda hasta que se acostó junto a mi mientras el chico se sentaba en una silla contemplando la escena. Besaba la boca de la chica, era dulce como un néctar. Empezamos a entrelazarnos recorriendo nuestros cuerpos. El mío era frio y la chica hacía esmeros por calentar un cuerpo muerto. Más tarde se sumó a la fiesta el caballero, me sometió mientras apoyaba mis manos en el espejo, su joven pareja recorría con su boca mi cuerpo que no sudaba pero si sentía. Me ofrecieron champán pero me negué, les di el gusto a ellos dejando caer el líquido dorado en ambas bocas desde la mía. Luego añadieron a mi boca una mordaza mientras me ataban y jugueteaban con mi diamantino físico.

-Eres tan bonita Blossom...- Dijo la chica mientras notaba el roce de sus labios en mi oído.

Notaba crecer los colmillos en mi boca, mi hambre crecía a pasos agigantados, ese olor tan irresistible. Empezó a despedazarse la mordaza entre mis colmillos, cuanto más me excitaba mas se alargaban al igual que los pezones. El chico me puso una silla de montar hípica y dejo caer relativamente el peso mientras me azotaba con una fusta, le dije que echara todo su peso sobre mí. Así lo hizo con cierto reparo por hacerme "daño". Se sorprendió como mi espalda no se dobló lo más mínimo. Me excité hasta el punto de que mis uñas se clavaron literalmente en el cristal y arañaron todo el espejo. (Queridos lectores humanos, hoy día en París existen dichos arañazos en el espejo, no diré el nombre del local, pero allí estuve hace mucho tiempo).

Vi el reflejo de las caras de sorpresa de ambos, el miedo empezó a generarse en sus expresiones. Sonreí mostrando las dagas blancas de mi boca. El hombre de un salto intento salir por la puerta, pero ya me encontraba allí y de un bofetón lo lancé a la cama. Quedó inconsciente y la chica se arrinconó al fondo de la cama mientras me desplazaba a ella a gatas, con una sonrisa francamente aterradora.

 -Vamos a jugar señorita adinerada, ¿Sabes que las relaciones de este tipo son pecado mortal? Tranquila que no seré yo quien te juzgue, soy lo más parecido al diablo. Vamos a pasarlo bien.-

Me posé sobre ella y la besé mordiéndole la lengua haciéndola sangrar mientras sus manos se agarraban fuertemente a las sábanas. Le arranqué la lengua y la metí en la boca de su esposo y cuando despertó empezó a escupir y a vomitar. Lo sujeté con fuerza y con las uñas le hice un buen corte. Empecé a beber mientras oía los sonidos guturales de su joven y muda esposa. Era sabroso, comencé a masturbarme con la sangre y los até a ambos. Luego coloqué uno encima de otro y amarré la mano de ella con un cuchillo sobre el estomago de su pareja. Umm me gusta la perversión sobre todo si la muerte está presente. Conforme mas intentos hacía por desprenderse de él más lo lastimaba.

-Dulces sueños hermosos humanos.- dije con un tono cariñoso mientras la sangre me goteaba por la barbilla.

 Cogí el dinero y objetos de valor para financiar mis caprichos y abandoné el lugar.

-Joder me he quedado dormida. Opio, esta mierda coloca. !Maldita sea tengo hambre, sólo sueño con comida...!-   

P.D. Pronto tendréis más noticias mías queridos humanos... Besos de Lady V.

Las pervertidas aventuras de la pequeña Lady Vamp (+18)

Salí del instituto, realmente hacer un nocturno es lo que más me conviene. Digamos que... No viviría si fuera de día. Desde hace mucho tiempo soy un ser muy diferente al resto. Aparentemente soy una chica de 18 años. Me llamo Itmageh, pero es un nombre algo extraño para estos tiempos dejémoslo en Mery. Me quedé en los 18 hace muchísimo tiempo, soy una muñeca que nunca envejece, el destino ha querido que un ser despiadado me poseyera con el abrazo allá por el 68 A.C. Fui entregada a las garras de las bacanales, yo era el regalo de uno de los cónsules, este resultó ser una maldita sanguijuela. Me desangró desnuda después de las diversas vejaciones a la que fui sometida. No lo culpo, ahora soy yo la que disfruta haciendo lo mismo, me encanta matar. El olor a sangre, uhmm, el destino me ha facilitado las cosas, soy una hermosa criatura de mediana estatura, con muy buenas proporciones; ojos grandes oscuros y una melena negra que enloquece a los incautos.

Ahora "vivo" en una ciudad muy grande, las poblaciones pequeñas me traen problemas ya que al desaparecer gente no es como en antaño. Tengo que ser cuidadosa, los humanos investigan más de la cuenta y no es plan de descubrir el juego. He alquilado una habitación y la mujer que me cobra el alquiler piensa que mis padres son un par de drogadictos que no saben qué hacer con sus miserables vidas. Me he ganado cierta reputación entre mis compañeros de clase, la siniestra y solitaria Mary. Si por mí fuera morirían todos desangrados, pero quiero entretenerme y no perder la escasa humanidad que me queda. Zorra estrecha quizá, qué más da. Yo lo paso muy bien cuando salgo a unos locales de la ciudad vecina. Últimamente estoy descubriendo un universo nuevo para mí, he aprendido lo que ellos llaman BDSM, cultura fetichista, me encanta el sexo, es lo único que no he perdido de mi anterior vida. Recuerdo la primera noche como si fuese ayer, en este mundo en constante cambio no han variado las bacanales, ahora más sofisticadas.

Eran las 23:30 de la noche tenía los labios pintados de carmín intenso y las mejillas sonrosadas debido a mi "cena" reciente. Me había ataviado con mis galas de lolita, quería probar las juergas contemporáneas. Siempre sentí predilección por la estética oscura, eso me ayuda a ocultar mi vida siniestra más fácilmente. Entre el ambiente gótico soy conocida como Lady Vamp. Me es gracioso todo, haciendo el papel de aparentar lo que realmente soy... ¿No os lo parece?

Quedé con una amiga para enfrentarme a mis deseos, el local se llamaba Mazmorra Zero, las luces de neón me fascinaban. Un forzudo portero no me quitaba el ojo del escote con un comentario obsceno en su mente, que criaturas más sencillas y a la vez tan deliciosas. Dentro la música de Alien Vampires sonaba a toda potencia, un grupo de personas contoneándose semidesnudas en unas tarimas negras, extractores de humo y luces intermitentes similares a pequeños relámpagos. El olor era embriagador a carne, sexo y sangre. Me deslicé por la pista donde la gente se acercaba frotando sus cuerpos, al cabo de un rato parecía que el tiempo se paraba, la música parecía hacerse menos fuerte y los movimientos lentos. Vi una chica rubia de mirada penetrante que no me quitaba ojo en todo momento. Iba seguida de un chico de cabellos largos de aspecto agraciado, muy bello para ser chico. Me gustaba la idea.

<<Ven a mí, no te cortes...>> Pensé. A los pocos minutos estaba la chica bailando a mí alrededor junto con el chico por detrás mientras notaba el roce de sus cuerpos calientes. Los invité a que bebieran y se presentaron, eran un par de góticos lo que me resultó fácil para entablar conversación. Les incité a que fuéramos un poco más lejos, con ello la sonrisa de la mujer rubia lo dijo todo, estaba dispuesta. Se acercaron a la barra donde un hombre lleno de tatuajes y piercings les dio una llave seguido de un gesto de complicidad. Han alquilado una mazmorra, mi fino oído podía escuchar más allá del estruendo musical.

Subimos por una escalera que había al fondo, junto a una jaula en la que una muchacha exhibía su cuerpo desnudo atado con cadenas. Podía notar los ojos del chico clavados en mi trasero conforme ascendía. Llegamos a una fuerte puerta de madera llena de remaches que me recordaban a tiempos pasados. Dentro la oscuridad se hizo presente, aunque yo podía ver perfectamente cuando los demás no veían nada. Encendieron una luz roja y me recordó a la inquisición de la vieja Europa: potro, cadenas, una celda reducida en suspensión, y una mesita metálica similar a las de quirófano, contenía instrumental brillante. Era excitante contemplar todo aquello; mientras no salía aún de mi asombro el chico me sujetó lo humanamente fuerte que pudo. Me dejé llevar por la excitación y me ataron con correajes de metal y cuero. Ya encadenada empezaron a juguetear con mi pálido cuerpo, la situación fue extremándose cuando la chica comenzó a dibujar siluetas en mis senos con un bisturí. Las caricias mas intensas tuvieron lugar el olor a carne, sudor y sexo. Todo iba controlado hasta que por un accidente mis instintos despertaron. Un pequeño corte en la piel del chico en un forcejeo me hizo relamerme, imaginad a un gran blanco observando desde abajo en las profundidades a su presa hasta que le llega el olor a vida ...a sangre.  

En ese instante las cadenas reventaron de mis muñecas, mis uñas se hicieron más gruesas y los enomes dientes salieron al exterior. Se fue la luz roja, todo estaba oscuro y mi hambre fue creciente conforme escuchaba el sonido del pánico en ellos. Pum... pum... pum... el sonido del corazón. Me abalancé sobre el chico y le desgarré el cuello sin piedad y la luz parpadeaba, los destellos eran escenas de sangre, que lo salpicaba todo hasta que observé a la chica rubia que se intentaba esconder.

-¡Gatita! ¡Ven gatita! - Hice cambiar mi voz de dulce a grave en un momento. Sabía que me sería imposible tranquilizarla.

-Zorra puedo ver en la oscuridad, no te escondas. Si huelo tus orines, eres un estúpido saco de sangre.- Cambié de nuevo la voz a dulce. -No te voy hacer nada bonita, ven...-

La vi en la esquina arañando la pared, dejando surcos de sangre, rompiéndose literalmente las uñas. La luz volvía a crepitar, y miro mis oscuros ojos, inexpresivos, sin vida.

Era una madrugada de humedad, al salir del local me puse la chaqueta en la que figuraba "Love is Blood". Arrojé algo brillante a la papelera, me percaté y quité el anillo del dedo que acababa de tirar. Puede ser un buen recuerdo de una noche de sexo y pasión.

Imagen: Mark Ramsay (registred)

Temática para + 18

He decidido plantear una serie de renovaciones en la temática. Entre ellas inclusiones de escritos para mayores de 18. Como bien ha apuntado (Satán) era algo que faltaba en una escritura oscura, algo más adulto. Incluiré reseñas en medio del texto sobre el mundillo BDSM, Fetish, vampire sex, que se que a mucha gente le va. No caeré en la sencillez de lo meramente vulgar, intentaré que no toque la línea porno y que tampoco se quede en lo clásico erótico.

Quiero decir con esto que todo seguirá en la misma linea anterior, pero con esta otra temática añadida de vez en cuando, según vea la respuesta de mis lectores así haré. Estoy agradecido por las numerosas visitas, he tenido una ausencia muy grande debido a problemas personales. Vuestra fe en leerme me anima a escribir.

Muchas gracias a todos. Saludos desde la Oscuridad y disfrutad de la nueva temática. Habrá diversas sorpresas.

Indicaré junto al titulo (+18) para que lo tengáis claro. ;)

Placer sangriento (+18)

Acaricio tus medias de rejilla suavemente, el tacto aterciopelado de la piel con la sensación estriada del tejido. Contemplo tu rostro pálido iluminado por las últimas luces del crepúsculo, las gafas de sol ocultan unos ojos negros que se posan en mi boca. Deseoso de tus encantos femeninos que casi no puedo contenerme, mientras la música embriaga nuestros oídos, fumando lentamente y viendo como muere el sol sentados en el sofá del local. Conforme cae la noche en la ciudad mis manos recorren cada retazo de piel que descubre tu vestido de vinilo, tus pechos elevándose y voluptuosos por la presión del corsé. Tu otra amiga que ya no recuerdo su nombre... se entretiene provocando rizos en la melena negra que oculta parte de mi cara. Sus dedos finos se posan en mis labios, introduciéndose y clavándose en mis colmillos que asoman cada vez que las luces del pub no descubren mi palidez extrema. Las luces parpadeantes comienzan a dilatar mis pupilas, los fogonazos blanquecinos muestran mi piel casi trasparente con las venas amoratadas por el paso del tiempo, la música se hace más intensa con ritmos agresivos y que incitan al sexo con cada compás electrónico. Mi compañía femenina se desliza sobre mi torso ahora desnudo, acariciando los abdominales contraídos por la excitación, notaba crecer mis dagas blancas bajo los labios. Cada vez que percibo el perfume femenino mi cuerpo despierta en ansias irrefrenables de carne caliente. Los ruidos de los pequeños corazones eran perfectamente audibles, una melodía como un reloj vital, siempre sangriento, siempre exquisito.

Besando una boca más vieja que el Dios en el que creen, saboreando un cuerpo mitológico, el sabor dulce de la saliva humana en mis labios. Dos bocas lamiendo y recorriendo cada recoveco de mis fríos labios. Recuerdo hace mucho tiempo la misma sensación del placer, desde que el mundo es mundo, la perversión. Soy un esclavo de mis propias pasiones, mis ojos se clavan en las faldas cortas de mis acompañantes escuchando el palpitar el irresistible olor por el cual los animales matan. El recorrido del flujo concentrándose en la parte más inferior del torso, cada vez que uno de mis susurros despertaban el interés a ir más allá. Soy una criatura muy diferente, aunque conservo los instintos más básicos del ser humano. Sus bajas pasiones. Perfeccionado con los siglos nada tiene secretos para mí. Una de las señoritas se posó entre mis piernas, notaba su ligero peso seguido de un fuerte calor que me hacia descender una sensación de fuerza extrema. Comenzamos a besarnos salvajemente sin importarnos el momento y lugar. Su boca perdiéndose dentro de la mía, incesante, hambrienta, lujuriosa... El hambre cada vez era más poderosa, mi fiel traicionera que me permite ser lo que soy.

Cada vez más grandes, cada vez acaparan más espacio dentro de mi boca, casi no los puedo contener entre mis labios. Mis pupilas se dilataron, los iris de mis ojos cambiaron radicalmente de color, el resto era de color sangre. ¡Oh no...! Ya no puedo más la pasión arrastra el freno, la razón humana que me hace oculto entre ellos. Los músculos maxilares de mi boca comenzaron a apretarse, mis labios crepitaban con un ligero movimiento canino enseñando mis afilados dientes. Sujeté suavemente su cabeza, mis dedos acariciando su nuca mientras mis dientes comenzaron a arañar la lengua caliente y despertar mi bestia interior con los primeros sorbos. Maravilloso cristal purpura que se cuela por mi garganta, acto seguido mis labios abarcaron su fino cuello, el tacto chicloso de la carne humana, la suavidad con la que se corta la piel como si fuera una fina lámina de papel... Cierro los ojos y noto como me inunda el fuego líquido en la boca, en aquel instante noté humedad proveniente de sus piernas. Pasados los minutos dormía su bello rostro en el sofá. A la noche siguiente despertará con unos ojos tan agresivos e inexpresivos como los míos. Duerme pequeño ángel, la ciudad huele a sangre en todo momento.   

Alto en el camino

No temas aquí estoy a tu lado, en la oscuridad, pero respirando cerca de ti. Sujeto tu mano caliente entre mis frías manos, ya no hay momento para el sufrimiento. Todo ha pasado pequeño ser, tan frágil eres como una lámina de cristal. Pese a tu debilidad superas mi fortaleza forjada de siglos. Me pides que no te deje y eso haré. Te escucho soñar, no puedo predecirte, incluso me siento indefenso ante tus encantos. Cuando podría matarte como a un simple insecto o al ser más débil de la tierra. Quizá sea el ser más viejo que exista, y aquí estoy prendado de algo que lleva respirando días en comparación mía. Antes era adorado como a un Dios por temor en otros tiempos. Épocas en las que el humano creía que los dioses caminaban sobre la tierra; lo cierto es que he sido temido como a un demonio que se alimenta de la vida para subsistir. La ironía de dar muerte para perdurar en el tiempo.

Memorias olvidadas en un mundo en constante cambio, he viajado, he disfrutado con la bestia interior que pide más. He perdido el sentido de todo lo que me rodea. He muerto por cada vez que he matado, y sin embargo lo sigo haciendo. Ahora después de tanto tiempo, con el corazón apagado he vuelto resurgir de lo más profundo del abismo. Llega un punto en que como todo el corazón muere, como cuando los seres humanos se insensibilizan observando el halo oscuro de la muerte llevarse a todo sin importar edad o clase social. Hubo un tiempo en el que me llamaban el viajante, he recorrido el vasto mundo, sin descanso sin necesidad de detenerme. Mis pasos eran firmes y mi mirada con un fulgor que era solo vista por los estúpidos y curiosos. He tenido muchos nombres a lo largo de la historia, aparezco en todas las creencias de una forma u otra; nadie se atreve a nombrarme en vano. Solo pocos me aman porque desconocen en el fondo el verdadero sentido de mi naturaleza. Y como dije anteriormente aquí estoy cuando decidí detenerme en mi camino en algún lugar civilizado y sentarme a contemplar. Respirar un aire en tranquilidad, intentando hacer el menor daño posible. Viendo crecer plantas en árboles, niños en ancianos... Todo perece o al menos eso creía cuando mi vida se detuvo en la juventud. A diferencia de seres similares a mí, yo nací. Fui maldecido hace miles de años, y fue cuando empezó mi camino. Un sendero de terror, muerte y destrucción para convertirme en leyenda. Mi sorpresa fue ver en una librería un historiador que ha publicado una novela basada en mis andanzas. Me es interesante y de alguna forma triste; mi legado, mi vida escrita como una historia oculta y terrorífica. Posteriormente cantada por bandas góticas, después de todo es un motivo para sonreír como hacen los humanos. Ahora una de esas chicas que aman lo oculto ha topado con el ser más poderoso y solitario del viejo mundo. Apenas en la flor de la juventud y yo también bajo simple apariencia. No pienso en el futuro, siempre ha sido mi condena pensar que puede pasar... Junto a este bello ser frágil no tengo miedo, es mi primer alto en el camino y deseo disfrutarlo.

Quizá realmente sea un dios o quizá un demonio, no tengo evidencia de nada de ello. Ahora solo aspiro el aroma de sus cabellos mientras acuno mi cabeza junto a la suya; me relajo en la oscuridad, en su abrazo hasta que la vela se consuma junto a mi sueño.